Vidas largas, pero saludables


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El día de ayer tuve la oportunidad de dar cobertura a una actividad que se llevó a cabo en el Parque la Democracia, en la zona 7, esta fue realizada por motivos de celebración del Día Mundial de la Salud y el Día Mundial de la Actividad Física.

Alejandro Balán
fotografialejandro@gmail.com


Fue en el salón del Polideportivo donde un grupo grande de personas se reunió, y entre ellos, la mayoría eran personas de la tercera edad y fue esa gente la que me motivó a escribir en este espacio esta vez.

Fue motivo de sentimientos encontrados, ver la expresión de más de una señora que me hizo pensar, hay gente que a pesar de la dura, complicada y difícil vida que ha llevado, tienen en sus tiernos rostros esa sonrisa que roba pensamientos y más de una reflexión.

De forma particular me fijé en una señora que ya pasaba de sus 85 años, pero me atrevería a decir que era una de las más enérgicas, una de las mejores bailarinas y la que tenía la sonrisa más contagiosa de ese salón. Solo pude pensar como esa gente que en su piel tiene una historia, un sentimiento y mucha experiencia, también mantiene la energía de disfrutar de la vida en cada segundo. Sin duda, de la gente mayor siempre se aprende aunque ellos ni siquiera crucen palabra con uno.

Viendo a estas personas también vino a mi mente una fotografía de una amiga que pertenece a un grupo de voluntariado, en la foto, aparece mi joven amiga y una persona de edad avanzada dándole un beso, transmitiendo en esa imagen lo que yo estaba viendo de frente ayer: como los abuelitos necesitan de cariño e interacción con el resto de la sociedad para mantenerse de cierta forma mejor, el poder compartir, convivir y platicar con las personas mayores les da a ellos ese ánimo que muchas veces refugian en el abandono que algunas veces hasta sus propias familias les regalan con el pasar de los años. Recordar esa foto, y haber tenido la oportunidad de ver esos rostros tan llenos de vida me hizo decirme a mí: espero tener esa energía algún día, si la vida me permite vivir algunos años más.

Como experiencia, esa cobertura me dejó, el aprovechar cada momento vivido, no hacer caso a las personas que buscan afectar de una u otra manera a quienes estamos en paz, no dejarnos llevar por habladurías, aprovechar a la gente que con un hola, una visita, sus palabras y/o su compañía nos llenan el día de felicidad y principalmente sonreírle a la vida a pesar de lo vivido, ya que con esa actitud llegaremos a ser personas mayores, felices y saludables en espíritu y en conducta.

El poder compartir, convivir y platicar con las personas mayores les da a ellos ese ánimo que muchas veces refugian en el abandono que algunas veces hasta sus propias familias les regalan con el pasar de los años.