Vida y obra de Manuel Colom Argueta (*) -II-


En el artí­culo anterior manifesté mi juicio valorativo de la extraordinaria calidad de ser humano, de ciudadano, de polí­tico, de universitario y de servidor público responsable, capaz y probo. Y resumí­ mi evaluación en el siguiente párrafo:

Alfonso Bauer

Por todas esas cualidades Manuel Colom Argueta es merecedor del calificativo de hombre célebre, de prócer polí­tico guatemalteco, centroamericano y de Nuestra América, de la segunda mitad del siglo pasado, cuyo ejemplo continúa esplendente durante el siglo XXI y por siempre».

Y, además, comenté su fecunda vida y accionar infatigable desde su adolescencia, en 1945 hasta 1973.

En 1974, junto con otros dirigentes de oposición, constituyen el Frente Nacional de Oposición, y, esta vez equivocadamente postulan como candidato presidencial, a Efraí­n Rí­os Montt. El Frente gana las elecciones, pero el Ejército impone como mandatario a otro chafarote, Kjell Laugerud Garcí­a, y Rí­os Montt acepta un soborno millonario de sus colegas armados y se va a vivir placenteramente a España

Meme Colom Argueta, dos años después, vuelve a la carga para inscribir el partido socialdemócrata Frente Unido de la Revolución (FUR) , pero no lo consigue y, su frustración se agrava, porque lo que obtiene, en cambio es un atentado contra su vida, del cual milagrosamente, aunque herido, se salva. Lo que no lo arredra y continúa su infatigable lucha cí­vica-polí­tica en la Usac, donde funda el Centro de Estudios Urbanos y Regionales (CEUR).

Por fin, el 15 de marzo de 1979 logra la inscripción del FUR, pero es asesinado siete dí­as después, el 22/3/1979, hace 30 años, por órdenes del Estado Mayor del Ejército. Crimen, que como tantos otros, sigue impune.

Fí­sicamente, no existe Manuel Colom Argueta, pero ideológicamente y moralmente su personalidad es y seguirá siendo, por siempre, paradigma de universitario y polí­tico insigne.

Permí­taseme, aunque sea con brevedad, referirme a su pensamiento polí­tico, de auténtico social-demócrata Escuchemos, pues, algunas de sus firmes y acertadas opiniones:

«La polí­tica de planificación es el único método para adecuar el poder al servicio de la colectividad».

Consideraba problemas básicos del paí­s: «Reforma agraria, salud pública, alfabetización e integración social, así­ como los instrumentos para transformar las estructuras que obstaculizan el progreso. Entre (ellos) la electrificación nacional (…)».

«El FURD y los sectores revolucionarios están conscientes que la unidad debe hacerse para crear las bases que permitan el progreso efectivo del paí­s y la democratización del poder polí­tico, económicos social».

» (…) Realizar programas absolutamente necesarios, indispensables, que en conjunto constituyan la única alternativa a la solución de la crisis con el menor sacrificio social».

í‰l y su partido FUR o FURD asumieron diez compromisos con el pueblo:

1) Libertad y Seguridad y oportunidad de trabajo; 2) Independencia económica y polí­tica del paí­s; 3) Tierra para el campesino; 4) abaratamiento del costo de la vida; 5) Educación y cultura para el pueblo; 6) Casa y salud para las familias guatemaltecas; 7)Fortalecimiento económico de los Gobiernos locales; 8) Protección y fomento de la industria nacional; 9) Explotación racional de los recursos naturales; y 10) Eficacia, honradez y austeridad administrativa.

El 21 de marzo de 1979, en un acto público una persona le preguntó a Manuel Colom Argueta, ¿Cree usted que la ultraderecha va a dejar que exista un sistema democrático por la ví­a legal, y él respondió: «La legalidad la podemos ver desde dos puntos de vista formal y el social. Personalmente no soy de la escuela de derecho formalista sino que participo de la concepción sociológica del derecho. Un derecho existe en tanto haya un poder que lo garantice: entonces, creo que mientras la correlación de fuerzas esté a favor de una minorí­a, que ni siquiera su propia legalidad polí­tica ha respetado, menos respetará cualquier ví­a legal que conduzca a un sistema democrático»

Como la reciente historia del paí­s nos lo demuestra, durante los gobiernos habidos desde entonces a la fecha, todos al servicio de esa oligarquí­a de mentalidad colonizada que ha sido dueña del poder polí­tico desde el siglo XV

Es decir que el juicio de Manuel Colom Argueta de hace 30 años sigue siendo válido y nos indica el camino a seguir. Para establecer una auténtica democracia representativa y participativa, será indispensable quitarle el poder a esa camarilla explotadora y autoritaria.

Alfonso Bauer Paiz, del Frente Popular por la Soberaní­a, la Dignidad y la Solidaridad en Guatemala. (*) Bibliografí­a «Colom Argueta entre Nosotros, Usac, Facultad de Cs.Jur.y Soc.(2008)