El combatiente militar estadounidense patrulla un pueblo de las montañas de la provincia de Wardak, en el norte de Afganistán donde han muerto miles de personas por causa de los ataques suicidas ocurridos en los últimos meses en el país oriental que se ha caracterizado por ser de los más sangrientos en este mes. Los menores se enfrentan ante una vida rudimentaria en medio de los combates de los talibanes, quienes han aumentado la resistencia contra las tropas militares estadounidenses por la Operación Khanjar en la provincia afgana.