La victoria de Barack Obama en Estados Unidos y la holgada mayoría demócrata que controlará ambas cámaras del Congreso abren el camino a la aprobación de un nuevo plan de reactivación económica aun antes de que la próxima legislatura se instale a comienzos de enero.
«Tendremos un plan de relanzamiento permanente», afirmó Norman Ornstein, un experto en política estadounidense en el American Enterprise Institute, en una conferencia televisada por la cadena C-Span el jueves.
«Tenemos un grave problema económico, estamos enfrentando una recesión, y se multiplican necesidades de todo tipo a lo largo del país», dijo, asegurando que el nuevo plan de relanzamiento será fruto de la última sesión del Congreso saliente.
El mes pasado, la Cámara de Representantes votó un segundo plan de relanzamiento de 61 mil millones de dólares, pero el Senado no lo aprobó y el presidente George W. Bush se manifestó en contra.
«Durante largo tiempo dijimos que no podíamos adherir al plan que presentaron», dijo el jueves la portavoz de Bush, Dana Perino. «No pienso que los demócratas hayan llegado a una conclusión sobre la forma bajo la cual entienden hacer aprobar eso en el Senado. Por lo tanto creo que debemos dejarlos resolver eso y ver que nos proponen», agregó.
En febrero, la Cámara de Representantes y el Senado habían votado un plan de reactivación económica de 150 mil millones de dólares, asentado principalmente en rebajas de impuestos.
De ahora en adelante, el segundo plan destinado a aliviar a la clase media estadounidense en dificultades es una de las prioridades a corto plazo del Congreso, que incluso podría volver a incluirlo en el orden del día tras la asunción de los nuevos legisladores.
Por su parte la presidenta demócrata de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi se pronunció el jueves en una entrevista publicada en el sitio internet del Wall Street Journal en favor de un plan de reactivación económica en dos etapas. Según el WSJ, Pelosi propone un plan de 60 mil a 100 mil millones de dólares desde este mes, luego una medida adicional al principio del mes próximo que podría incluir una «reducción permanente de impuestos».
Los candidatos demócratas al Congreso hicieron campaña en sus respectivas circunscripciones con el apoyo de los estadounidenses medios, afectados por la crisis económica.
El desempleo en Estados Unidos saltó en octubre a 6,5%, su mayor nivel en más de 14 años, luego de que la economía suprimiera otros 240 mil empleos, en el sexto mes consecutivo de despidos netos.
A comienzos de octubre, cuando se votó el plan de rescate del sector financiero estadounidense de 700 mil millones de dólares, los congresistas demócratas todavía en plena campaña, habían propuesto añadir un dispositivo de ayuda a los propietarios de inmuebles amenazados de embargo.
El principio de este disposibivo estaba integrado en el texto votado a comienzos de octubre por el Senado y la Cámara de Representantes.
Para continuar con este esfuerzo, los parlamentarios demócratas que salen de las elecciones con una mayoría reforzada en la Cámara y en el Senado deben concentrarse especialmente sobre las limitaciones de los embargos inmobiliarios.
En un espíritu de trabajo en común, los republicanos del Senado, por otra parte, anunciaron que se proponían trabajar con Obama y con su mayoría.
El Congreso deberá posicionarse sobre la propuesta de campaña de Obama de conceder una moratoria de 90 días a los propietarios de viviendas (más de 70% de los estadounidenses) que intentan «de buena fe» pagar sus deudas.
En el orden de prioridades vendrá luego la cuestión del control del destino de los fondos del plan de rescate de 700 mil millones de dólares en el Congreso.
Los legisladores también deberán interesarse por la adopción de medidas a favor de una mayor regulación del sistema financiero.
En el Senado, los demócratas obtuvieron cinco escaños adicionales y en la Cámara de Representantes, superaron la barra de los 250, contra 235 en las elecciones legislativas de 2006, pero el sentimiento general es de que sería demasiado arriesgado esperar hasta enero para enfrentar la crisis.