Venta libre de ordenadores y televisores


Unos niños cubanos ponen atención a las instrucciones de la maestra que les muestra el correcto uso de las computadoras.

El gobierno de Raúl Castro decidió levantar la prohibición de compra de ordenadores, televisores o grabadoras, según un documento oficial que revela una primera flexibilización del régimen cubano en materia económica.


La «resolución N° 43/08», firmada por el ministro de Comercio Marino, Alberto Murillo y fechada el 21 de marzo, señala que a partir del 1 de abril, se pondrá fin a la prohibición de la venta al público cubano de ordenadores y sus accesorios, así­ como equipos de reproducción de video y ollas a presión.

La nueva medida se da un mes después del discurso de investidura de Raúl Castro que, sucediendo a su hermano Fidel, habí­a anunciado el 24 de febrero medidas «en las próximas semanas» que eliminarí­an «las más simples» de las «prohibiciones y reglamentaciones excesivas» que paralizan una economí­a totalmente administrada por el Estado.

Según el documento, las prohibiciones levantadas, que se remontan a junio de 2003, son derogadas debido a la mejorí­a de la producción y de la distribución de energí­a eléctrica.

Además de esos equipos, los cubanos ahora también podrán comprar televisores en todas las medidas de pantalla, ollas arroceras, bicicletas eléctricas y alarmas para autos, según la resolución.

Estos equipos estarán disponibles «gradualmente» en las tiendas del Estado, donde las ventas son en divisas (pesos convertibles).

La medida deberí­a sobre todo beneficiar a los productos chinos, dado que la resolución precisa que «las marcas, modelos, piezas y accesorios» deberán tener «la menor diversidad posible» y ser «similares a los vendidos en el Programa de Ahorro Energético», 90% de ellos de origen chino, suministrados en los últimos años a los hogares cubanos.

La posibilidad para los cubanos de poder adquirir ordenadores no significa sin embargo que puedan tener Internet, cuyo acceso está severamente controlado: sólo las empresas y algunas categorí­as de la población, muy minoritarias, como los escritores o los artistas registrados oficialmente, tienen derecho de abrir una cuenta ante los servidores de acceso a la red.

Además, los precios de los ordenadores -no menos de mil pesos convertibles, 1.018 dólares- los hace casi inaccesibles a la inmensa mayorí­a de la población, cuyo salario mensual promedio es desde diciembre de 408 pesos cubanos (17 dólares).

La «doble moneda» -peso convertible, equivalente a 24 pesos cubanos- en circulación en Cuba es uno de los problemas más espinosos que Raúl Castro se prometió resolver mediante una reevaluación gradual del peso cubano.

Los cubanos reciben salarios en pesos cubanos pero deben adquirir en pesos convertibles muchos productos de primera necesidad.

Su nivel de vida, muy precario, se sostiene en buena medida por el enví­o de remesas de parte de las familias en el exterior, las cuales tienen un lí­mite de enví­o de 300 dólares por trimestre.

Los cubanos que trabajan en el sector del turismo o en empresas extranjeras tienen acceso a «gratificaciones» en pesos convertibles.

Raúl Castro se comprometió en su discurso de investidura a que el paí­s tenga como prioridad satisfacer las necesidades básicas de la población.

Durante casi medio siglo, su hermano Fidel, que renunció al gobierno debido a sus problemas de salud, se opuso a toda liberalización de la economí­a.