Venta de partidos en paca. El novio es rico, pero mico


 Q- Debo iniciar estos apuntes advirtiendo que estoy convencido de que no todos los polí­ticos son mañosos ni sinvergí¼enzas. Conozco a varios de ellos que se dedican a esa vilipendiada actividad con el más sano de los propósitos y siempre han procedido con integridad.

Eduardo Villatoro

Sin embargo, la mayorí­a de la clase polí­tica está integrada por sujetos que no tienen ningún escrúpulo para alcanzar sus fines personales, sobre todo cuando se trata de individuos que ocupan funciones ejecutivas o legislativas. El jueves 9 anterior me referí­a a un aspecto determinante del sistema democrático representativo, al señalar que a éste no es posible concebirlo sin la participación de partidos polí­ticos; pero, para infortunio de los guatemaltecos, en nuestro paí­s han dejado de representar los intereses de sus electores, como asienta la teorí­a. Decí­a en esa fecha que uno de los peores defectos de los partidos polí­ticos es la ausencia del debate interno y que los candidatos a diputados generalmente son los más allegados al cacique del colectivo o los que pueden comprar una candidatura.

Ahora resulta que también se compran partidos polí­ticos en un solo paquete, como si fuera el furgón de una paca. Fí­jese usted, por si no se habí­a dado cuenta, que el bloque Libertad Democrática (?) Renovada (?) «Analiza comprar la ficha del partido Bienestar Nacional (Bien)»Â  El diputado Carlos Milán, encargado de la organización polí­tica del Lider justifica esa compraventa porque «El proyecto del Bien es afí­n a nosotros»

   ¿A dónde iremos a parar con esta clase de polí­ticos?

Q- Paso ahora a un asunto tan frí­volo como el anterior, pero éste por lo menos tiene mucha jocosidad porque se trata de una obra de teatro. No me refiero a la dramaturgia guatemalteca que durante mucho tiempo ha estado ausente de los escenarios nacionales, porque no hay financiamiento para esta clase de espectáculos, sino a una especie de sainete denominado «Mi novio es rico, pero parece mico», que los fines de semana se presenta, para deleite de quienes intentan divertirse y escapar por un par de horas de la amarga realidad chapina, en el restaurante Fulanos y Menganos.

El autor de esta farsa es Othmar Sánchez, también actor y guionista de comedia televisiva, pero quien se lleva las palmas de la concurrencia es el comediante Boris Castillo. De una vez le digo que se olvide usted de pretender  presenciar un proceso escénico con un agudo conflicto y su desenlace estremecedor e insospechado. Nada de eso.

Vaya con el ánimo predispuesto a reí­r; pero si tiene los oí­dos muy castos como para no escuchar una conversación entre polí­ticos del Lider y del Bien (y el mal), ni se asome, porque en el escenario abundan las palabrotas, dichas en el momento oportuno Y procure llegar temprano porque se agotan los boletos.

La publicidad es gratis, que conste. (El comediante Romualdo Tishudo, al citar a Eddy Cantor, le dice a un polí­tico bien socado decepcionado de su mujer: -El matrimonio es el arte de solucionar entre dos los problemas que nunca hubieran surgido al estar uno solo).