Q- Debo iniciar estos apuntes advirtiendo que estoy convencido de que no todos los políticos son mañosos ni sinvergí¼enzas. Conozco a varios de ellos que se dedican a esa vilipendiada actividad con el más sano de los propósitos y siempre han procedido con integridad.
Sin embargo, la mayoría de la clase política está integrada por sujetos que no tienen ningún escrúpulo para alcanzar sus fines personales, sobre todo cuando se trata de individuos que ocupan funciones ejecutivas o legislativas. El jueves 9 anterior me refería a un aspecto determinante del sistema democrático representativo, al señalar que a éste no es posible concebirlo sin la participación de partidos políticos; pero, para infortunio de los guatemaltecos, en nuestro país han dejado de representar los intereses de sus electores, como asienta la teoría. Decía en esa fecha que uno de los peores defectos de los partidos políticos es la ausencia del debate interno y que los candidatos a diputados generalmente son los más allegados al cacique del colectivo o los que pueden comprar una candidatura.
Ahora resulta que también se compran partidos políticos en un solo paquete, como si fuera el furgón de una paca. Fíjese usted, por si no se había dado cuenta, que el bloque Libertad Democrática (?) Renovada (?) «Analiza comprar la ficha del partido Bienestar Nacional (Bien)»Â El diputado Carlos Milán, encargado de la organización política del Lider justifica esa compraventa porque «El proyecto del Bien es afín a nosotros»
  ¿A dónde iremos a parar con esta clase de políticos?
Q- Paso ahora a un asunto tan frívolo como el anterior, pero éste por lo menos tiene mucha jocosidad porque se trata de una obra de teatro. No me refiero a la dramaturgia guatemalteca que durante mucho tiempo ha estado ausente de los escenarios nacionales, porque no hay financiamiento para esta clase de espectáculos, sino a una especie de sainete denominado «Mi novio es rico, pero parece mico», que los fines de semana se presenta, para deleite de quienes intentan divertirse y escapar por un par de horas de la amarga realidad chapina, en el restaurante Fulanos y Menganos.
El autor de esta farsa es Othmar Sánchez, también actor y guionista de comedia televisiva, pero quien se lleva las palmas de la concurrencia es el comediante Boris Castillo. De una vez le digo que se olvide usted de pretender presenciar un proceso escénico con un agudo conflicto y su desenlace estremecedor e insospechado. Nada de eso.
Vaya con el ánimo predispuesto a reír; pero si tiene los oídos muy castos como para no escuchar una conversación entre políticos del Lider y del Bien (y el mal), ni se asome, porque en el escenario abundan las palabrotas, dichas en el momento oportuno Y procure llegar temprano porque se agotan los boletos.
La publicidad es gratis, que conste. (El comediante Romualdo Tishudo, al citar a Eddy Cantor, le dice a un político bien socado decepcionado de su mujer: -El matrimonio es el arte de solucionar entre dos los problemas que nunca hubieran surgido al estar uno solo).