Venezuela estrecha alianza económica con Irán


Nicolás Maduro (I), canciller venezolano, se reunió hoy con su homólogo ruso Sergei Lavrov. Venezuela continúa haciendo alianzas estratégicas; ahora ha buscado acercamientos con Irán.

Un banco binacional, acuerdos energéticos millonarios, fábricas conjuntas de autos, tractores y bicicletas y plantas de cemento o lácteos convierten a Irán en un nuevo socio económico importante para Venezuela, con quien comparte sobre todo una visión antiestadounidense del mundo.


«Irán es hoy en dí­a un aliado estratégico de Venezuela. Nuestras relaciones, que históricamente se produjeron a través de la OPEP, han trascendido a otros ámbitos como la economí­a, tecnologí­a o cultura y pueden ser tomadas como modelo para la cooperación Sur-Sur», declaró Raymundo Kabchi, profesor del Instituto de altos estudios diplomáticos de la Cancillerí­a venezolana.

La estrecha relación bilateral tiene un pilar económico, que se traduce en más de 200 acuerdos de cooperación en inversiones que ya superaban los 7.000 millones de dólares a finales de 2007, según el Consejo Nacional de Promoción de Inversiones (Conapri).

Pero además, esta cooperación se basa en una sintoní­a ideológica y en un discurso antiestadounidense idéntico.

El domingo, al recibir al ministro venezolano de Relaciones Exteriores, Nicolas Maduro, el presidente iraní­ Mahmud Ahmadineyad subrayó que la cooperación bilateral era modelo para las «luchas antiimperialistas».

«Â¿Qué riesgo pueden tener nuestras relaciones con Irán y Rusia? El riesgo para el mundo es la sola existencia del imperio norteamericano», declaró recientemente el presidente Hugo Chávez.

Para sus detractores, la estrategia del mandatario venezolano es fomentar alianzas con tradicionales enemigos de Estados Unidos. «Primero fue Cuba, luego Irak, después Irán y ahora Rusia y Belarús», citó el internacionalista Carlos Romero.

Según la politóloga Elsa Cardozo, las relaciones de Chávez con paí­ses como Irán, que es objeto de sanciones de la ONU debido a su programa nuclear, son una forma de «desafí­o». «Es el juego de Chávez, siempre al lí­mite del abismo», explicó.

«Siempre tuvimos relaciones con Teherán dentro de la Organización de Paí­ses Productores de Petróleo (OPEP), pero el Irán de hoy es mucho más agresivo y peligroso», corroboró la internacionalista Maruja Tarre.

Pero Venezuela no es el único paí­s latinoamericano que comercia con Irán. Brasil, México y Colombia también tienen un fluido intercambio con la República islámica que parece no provocar la misma preocupación en Estados Unidos.

«La idea es descalificar a Chávez. A quien no es incondicional a los intereses de Estados Unidos se le pone la etiqueta de forajido, se le llama eje del mal», consideró Kabchi.

Desde el punto de vista puramente económico, la mayor inversión iraní­ en Venezuela es en el ámbito energético, donde desde 2007, la empresa iraní­ Petropars está presente en la riquí­sima faja petrolí­fera del Orinoco (este). Además, dentro de la OPEP, los dos paí­ses mantienen idénticas posiciones sobre los niveles de producción y oferta del cártel.

El último gran proyecto entre Caracas y Teherán es un banco binacional, según anunció Chávez, que planea viajar de nuevo a Teherán antes de finales de año.

Quién sabe si éste sea el momento de iniciar una mediación entre las potencias occidentales y Teherán después de que el ministro francés de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner, pidiera en estos dí­as a su homólogo venezolano que «transmitiera a Teherán las ofertas de diálogo reales» de Occidente, en torno al proyecto nuclear iraní­, al que se opone la Comunidad Internacional.

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