Quien tenga el hábito de la lectura bien sabe que va guardando en su mente la serie de hechos que después lo llevan a sacar conclusiones mucho más válidas que cualquier otro que, a la primera de cambios, quiera dar opiniones sobre cualquier tema. A lo largo de casi dos años, el gobierno de Colom ha estado enviando mensajes a la población muy poco congruentes con la realidad en que vivimos, peor todavía cuando se trata de guardar armonía entre lo que dice y luego hace. No pasa un solo día sin tropezarnos con sus contradicciones, al punto de sentirnos sumamente inseguros por el destino de nuestra nación, al no avizorar que algún día pueda nuestra «familia progresar».
Mientras anda viendo micos aparejados por todas partes endilgándole a cualquier persona o entidad el carácter de desestabilizador, ahora su gobierno es el primero en empujar al más inadecuado líder sindical que hayamos tenido en la historia, fiel amigo de su familia política, para que con otra acción chantajista paralice la nación, en los días menos propicios para alterar el orden público o instigar acciones violentas de las que después puedan arrepentirse y todo, porque en otra demostración más de su incapacidad no haya podido administrar eficazmente los recursos públicos, ni propiciar con certeza una real y efectiva reforma fiscal que pudiera servir de marco para el progreso y desarrollo del país.
El Presidente y el Vicepresidente hicieron mucha algarabía cuando se promulgó la Ley del Libre Acceso a la Información; sin embargo, los ministerios de Gobernación y de la Defensa Nacional han hecho eco al comportamiento reacio de muchas alcaldías municipales. ¿Esto no es una clara muestra de contradicción? Por otra parte, su gobierno asegura necesitar dinero para poder hacer escuelas, seguridad, hospitales y carreteras, ¿quién podrá aclararnos entonces por qué durante lo que va del año 2009 se hayan transferido Q 10 mil millones que se habían presupuestado para esos fines?
Cualquiera con dos dedos de frente sabe que nuestro país no tiene el suficiente dinero para satisfacer la totalidad de sus necesidades y carencias. De ahí parte la imperiosa necesidad de haber sido eficiente para analizar y planificar un ejemplar Presupuesto Anual de Ingresos, Gastos e Inversiones respetando las debidas prioridades. Preferir la politiquería que trae consigo la mentira y el engaño, por ejemplo, pagando anuncios de más de Q 25 mil para celebrar la tan mentada «transparencia», viene a resultar una contradicción total, cuando se resiste a informar el listado de beneficiarios de programas que aduce son de carácter social y no una descarada y anticipada campaña electoral. De ahí la importancia de terminar de una vez por todas con las contradicciones, como esa de propiciar la alteración del orden público que bien podría resultar como ponerle la tapa al pomo al envase del desencanto, desesperanza y frustración que embarga a la sociedad guatemalteca.