“Va porque va”


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Todo el tiempo funcionarios de uno y otro género expresan frases que por su naturaleza fuera del ordinario teje y maneje, se graban para toda la vida. Reciben reacciones plurales de severa crítica en general, más aún, provenientes de padres de familia y estudiantes normalistas en particular. La ministra de Educación, Cynthia Del Águila dice: «Va porque va”.

Juan de Dios Rojas


A propósito de la Reforma Educativa adversada por el alumnado que se siente damnificado,  al pretender instalar el Bachillerato en Educación, previo a dos años subsiguientes en nivel universitario. Ha reiterado el decir rotundo de «Va porque Va», sin lugar a consensuar ampliamente mediante el procedimiento conveniente del diálogo de altura en un ambiente libre.

Su posición de manera absoluta refleja empecinamiento, altanería, insensatez y obcecación, no cabe la menor duda. Centrada en un criterio imperante ajena está al entendimiento del caso. De consiguiente, cualquier reunión a título de diálogo anda lejana, mientras redunda en pérdida lamentable de tiempo, que es oro, cuando apenas inicia el nuevo ciclo lectivo.

A causa de ese aferramiento aquí y allá, resultan vanos los esfuerzos de diversos sectores,  entre ellos la comisión de Educación del Congreso de la República, donde figura el exiministro de dicha carrera durante la administración de Alfonso Portillo y diversos integrantes de diversos partidos políticos como componentes de cámaras de colegios privados.

Los intentos prosiguen, encaminados por sendas correctas, distantes de exclamar una y más veces “este es mi macho». Conforman un abanico de integrantes que apuestan a la ansiada solución en aras de una mejora de dicha problemática desde tiempos inmemoriales, libre asimismo de caprichos mal entendidos y de encasillarse que solo incrementan el escenario.

De la discusión nace la luz, remarca un viejo refrán, producto de experiencias diversas; también viene a cuento otro pensamiento que sostiene: «La persona no es sino la mitad de sí mismo, la otra mitad la constituye su propia expresión». El caso requiere buena voluntad a toda prueba, firme decisión de velar por las generaciones que vienen,  deseosas de superación.

La época actual exige una permanente superación, de una actualización pedagógica congruente con la evolución a marchas también continuas, en el marco precisamente del diálogo, de integrar consensos de altura en beneficio estudiantil. La tan llevada y traída globalización que emerge cuando vemos que la época moderna indica pocas ofertas y muchas demandas.

Y al final de las andadas, a pie la mayor parte, logra calificar quien tenga el mejor perfil deseado por empleadores urgidos de abrir las puertas a quien satisfaga sus expectativas al pie de la letra. Todo empeño por tan urgente y necesaria solución al problema vendrá después de reuniones democráticas en un ambiente ajeno a imposiciones y enfrentamientos.