¿Va a otra reelección el alcalde ílvaro Arzú?


Todo el municipio de Guatemala necesita cobertura de trabajo de superación, porque hay lugares que panorámicamente presentan un atraso secular.

Marco Tulio Trejo Paiz

La ciudad capital, empero, ha sido engalanada en varios aspectos en virtud del trabajo que se ha realizado durante la administración edilicia de don ílvaro Arzú, quien, además de lo material, ha emprendido meritoria labor social y cultural, especialmente entre la pobrerí­a. Los polí­ticos del desprestigiado partidismo, sobre todo los de la escindida izquierda, viven haciendo crí­ticas a sabor y antojo al alcalde Arzú, pero no le han hecho mella dada la popularidad que tiene en los diversos sectores de la sociedad. Alguna vez dijimos en este espacio del vespertino LA HORA que si Arzú quisiere ser reelegido diez veces, las diez veces arrasarí­a en las urnas. ¡Ni qué dudarlo! Todo depende si el reeleccionismo continuado lo permite la ley en sus preceptos. Hay muchos enamorados de la alcaldí­a municipal, cuyas oficinas centrales están en el Centro Cí­vico, donde causa grata impresión el remozamiento, modernista, de todo el palacete de La Loba. Nosotros, como periodistas del campo independiente, imparciales y justos al comentar lo que hacen o dejan de hacer quienes ejercen cargos de toda jerarquí­a en el aparato estatal (y la Muni es parte de ese aparato, con plena autonomí­a), damos al César lo que es del César sin salpicarnos en inmundas charcas, ni agitamos navetas con incienso como los serviles; ¡que conste!. Algunos compañeros del oficio o muchos de ellos no reconocen, al menos paladinamente, el trabajo meritorio del actual jefe del Ayuntamiento de este valle de lágrimas. No sabemos el porqué de esa actitud que provoca algún vací­o de información con la esencia de la noticia del periodismo. íšltimamente ha estado circulando en la metrópoli la especulación relativa a que don ílvaro se lanzará a una nueva campaña apuntando a ser reelegido para continuar en la codiciada posición edilicia el próximo año, el que, por cierto, se barrunta muy ruidoso y también muy alegre en la fiesta democrática que nos habrá de dejar, ¡ojalá!, buen saldo en la rechoncha burocracia… Si sabemos discernir en cuanto a lo bueno y a lo malo, podremos tener buen elemento en el poder. ¡Que así­ sea! Debemos, entonces, prepararnos cí­vicamente, al margen de nocivos intereses de carácter sectario, para llevar a las encumbradas posiciones del gobierno nacional y del gobierno «chiquito» que tenemos en nuestro valle con don ílvaro Arzú al frente y, asimismo, muchos politiqueros en los restantes 332 municipios. Abundan los alcaldes y los concejales que hacen su agosto con las millonadas que, por imperativo constitucional, se les reparte con la periodicidad establecida. Volviendo al rumbo, diremos que, si no es mera especulación lo de otra reelección de don ílvaro Arzú, sino una realidad, podemos pronosticar su triunfo por mayorí­a de votos en las urnas electorales de 2011.Si se repite la historia, los competidores volverán a himpar como frustradas maricas ebrias. Y es que no cualquier politiquero es digno de las bendiciones del electorado de este municipio, que es el principal de la República. Arzú es un hombre de acción progresista. Trabaja en jornadas de 12 horas o más cada dí­a. No descuida la «milpa». Nosotros hemos seguido paso a paso, como quien dice, su trayectoria en lo que hace a importantes y muy apetecidas posiciones del gobierno central y del gobierno municipal. Como titular de la dirección del Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat) tuvo buena actuación. Impulsó el turismo externo y el interno. Indiscutiblemente, ha trabajado bien y, a pesar de los pesares, hizo buen papel como Presidente de la República, pero le hacen hipercrí­tica por determinadas medidas que tomó. ¡Es el «costumbro»! Ya veremos el comportamiento de la situación polí­tico-electoral a lo largo del año venidero, aunque los mariachis madrugadores han comenzado a hacer su alharaquienta propaganda cargada de `promesas y más promesas que no cumplen a la hora de la hora.