El presidente colombiano, ílvaro Uribe, cayó esta semana en Washington en medio de fuego cruzado entre el Congreso demócrata y el gobierno republicano, que dejó herido al TLC, aunque la extensión del Plan Colombia se mantuvo probablemente a salvo, afirmaron analistas a la AFP.
«Tratado de Libre Comercio (TLC), no; Paquete de ayuda, sí», pronosticó el vicepresidente del Diálogo Interamericano, Michael Shifter, al hacer el balance de las reuniones cruciales mantenidas por Uribe en la capital estadounidense para convencer al Congreso de ratificar el acuerdo comercial y extender el Plan Colombia.
El presidente George W. Bush y su gobierno instaron al Congreso a aprobar sí o sí el TLC por razones «estratégicas» con su mayor aliado latinoamericano, mientras los líderes demócratas replicaron exigiendo a Uribe que resolviera antes el ’escándalo de la parapolítica’ y los asesinatos de sindicalistas.
«Hay una diferencia marcada entre los dos temas», explicó el analista. Por una parte, «los demócratas quieren mandar el mensaje de que no están de acuerdo con los TLC negociados por la administración de Bush y que están preocupados por los derechos humanos en Colombia», subrayó.
Por otra, «no quieren aparecer ante la opinión pública como demasiado suaves en la lucha antidroga y antiterrorista y retirarle el apoyo a un gobierno que logró resultados en materia de seguridad», subrayó Shifter, convencido de que el Congreso acabará aprobando la extensión del Plan Colombia.
«No hay duda de que el Partido Demócrata se opone genéricamente a los TLC. La situación se complicó todavía más con los asesinatos de sindicalistas» y el ’escándalo de la parapolítica’, admitió Peter Romero, ex jefe de la diplomacia estadounidense para América Latina de 1999 a 2001, cuando se lanzó el Plan Colombia, bajo la presidencia del demócrata Bill Clinton..
Ocho congresistas aliados de Uribe se hallan presos por supuesto vínculos con los grupos de ultraderecha -responsables de crímenes contra la humanidad-, mientras que uno está prófugo.
«La situación en Colombia se ha vuelto más complicada y la situación política en Estados Unidos también se volvió más complicada para el Gobierno de Uribe», subrayó Daniel Restrepo, del Center For American Express, un instituto cercano a los demócratas, donde dio una conferencia el presidente colombiano el miércoles.
«El problema grave del TLC no tiene nada que ver con Colombia o Uribe, sino con la política general de Estados Unidos con los acuerdos comerciales en general», admitió, tras subrayar que el Gobierno del país andino no tuvo que lidiar hasta ahora con un poder dividido en Washington.
«Si este congreso aprueba los acuerdos pendientes con Perú, Panamá y Corea del Sur, también lo tendremos con Colombia», aseguró, aunque con la duda de que los demócratas, tradicionalmente más proteccionistas, acaben dando el visto bueno a estos tratados, poco más de un año antes de las elecciones de 2008.
«Lo que quiere el presidente Bush no prospera fácilmente en el Congreso», recordó Romero, en alusión a la crispación política actual en la capital estadounidense, donde la oposición entre la Casa Blanca y el Congreso se centra principalmente en la cuestión de la guerra en Irak.
Además, «Bush es un presidente debilitado que no puede ayudar tanto como antes» a Colombia, como explicó Shifter, antes de subrayar que el mismo Partido Republicano está «dividido y debilitado».
«Esto es algo que desconcierta a Uribe. Creo que no entiende por qué no es tan reconocido acá, cuando es tan querido en Colombia y logró tantas mejoras en su país», afirmó.
En medio de la crispación política en Washington, Romero lanzó un llamado a la razón y al bipartidismo: «Hay cosas más importantes en el mundo que la batalla entre demócratas y republicanos», exclamó.