Uribe se juega su legado polí­tico


La supervivencia del proyecto polí­tico del presidente ílvaro Uribe tendrá una prueba de fuego el 14 de marzo en las urnas, cuando los colombianos elegirán un nuevo Congreso y dos partidos, entre ellos el Conservador (oficialista), definan a sus candidatos para sucederle.


Unos 29,8 millones de colombianos están empadronados para escoger entre 2.539 candidatos al nuevo Congreso, compuesto por 102 senadores y 166 representantes a la Cámara.

Además, se elegirán cinco diputados al Parlamento Andino y los partidos Conservador y Verde harán consultas internas para definir su candidato presidencial.

En los pasados comicios de 2006, Uribe, que era candidato a la reelección presidencial, se aseguró la gobernabilidad legislativa luego de que su coalición obtuviera 61% de los votos para el Senado y 58% para la Cámara de Representantes.

Tras ocho años de gobierno y una popularidad del 70%, Uribe dejará el poder el 7 de agosto próximo.

«Lo que está en juego en estas elecciones es la continuidad del uribismo como proyecto polí­tico», dijo a la AFP el ex constitucionalista Armando Novoa, director del Centro de Estudios Constitucionales Plural.

«Ya sin su principal lí­der en el panorama electoral es innegable la eventualidad de un desvanecimiento del proyecto uribista. Así­ obtenga la presidencia su candidato, si no logra la mayorí­a legislativa, su proyecto será historia», señaló Novoa.

En cambio, José Obdulio Gaviria, ex asesor polí­tico de Uribe, se muestra optimista de cara a las legislativas. «Lo dicen las encuestas: el fervor uribista llevará a los colombianos a votar por aquellos candidatos que garanticen sus polí­ticas», dijo a la AFP.

Además de garantizar la mayorí­a legislativa, la coalición de Uribe, que agrupa a media docena de organizaciones polí­ticas, enfrentará el reto de elaborar una fórmula única a las presidenciales, cuya primera vuelta se celebrará el 30 de mayo.

En los comicios del domingo 14, el Partido Conservador, de la coalición oficialista, escogerá entre seis aspirantes a su candidato presidenial, aunque sólo dos despuntan en los sondeos: la ex canciller Noemí­ Saní­n y el ex ministro de Agricultura Andrés Felipe Arias.

Saní­n cuenta con el respaldo del ex presidente Andrés Pastrana (1998-2002), férreo contradictor de Uribe, mientras que Arias es considerado un incondicional del actual mandatario.

Del lado de los opositores, el desafí­o será aumentar los votos que obtuvieron hace cuatro años, cuando el Partido Liberal consiguió casi 3,8 millones de sufragios y el izquierdista Polo Democrático, un millón.

Según una encuesta de la firma Invamer Gallup, los partidos que despiertan mayor simpatí­a entre los colombianos son el Liberal (23%) y el oficialista Partido de la U (20%). El primero, sin embargo, cuenta con «uribistas» que podrí­an votar por otro grupo polí­tico.

El estudio también destaca que los colombianos esperan de sus partidos que se ocupen más de los problemas del empleo, la vivienda y la corrupción.

Es que, según Alfredo Rangel, director de la Fundación Seguridad y Democracia, el conflicto con la guerrilla de las FARC ocupa menos espacio en estos comicios.

El actual proceso electoral ha sido el menos violento de los últimos años. Mientras en 2002 ocurrieron 210 secuestros polí­ticos, y en 2006 siete, durante el presente no se ha presentado ninguno.