El 2 de febrero de 2007, en esta columna saqué a luz una denuncia sobre triangulación de dinero a través de Xetulul. La denuncia la hice en base a lo que me comentó en los últimos meses de 2005 y que después me transfirió por medio de correo electrónico el periodista César López, director de la revista Panorama en Retalhuleu. La información me la proporcionó, inicialmente, de manera verbal en una actividad política en Reu y ofreció muy seriamente enviarme copia de la publicación que ellos habían realizado en el número 17 de su revista. El señor César López es un periodista ampliamente conocido en la ciudad retalteca y su nombre y el de su revista no creí necesario publicarlos en ese momento.
Unos dos meses después de su comentario personal, el Sr. López me envió por medio de correo electrónico la imagen de una copia, también electrónica, que pude leer únicamente a medias por lo borroso de la imagen, pero que claramente contenía la publicación advertida por el Sr. César López. Copié el correo al disco duro y cuando quise abrirlo, el documento no abrió. Después traté de imprimirlo directamente del Internet, pero la impresión resultó totalmente ilegible.
Llamé al Sr. López quien me ofreció enviarlo vía fax y no lo recibí. Repetí la llamada y me ofreció lo mismo, pero el bendito fax nunca llegó. Sin embargo yo había corroborado la información verbal en la borrosa imagen copiada electrónicamente de la revista y enviada por correo, también electrónico.
En virtud de que corroboré la certeza de la publicación por medio de ese correo difuso, me precipité al ofrecer públicamente en mi columna, sin mayores detalles, a muy grosso modo lo que el Sr, César López publicó en el No. 17 de su revista Panorama en 2005.
Lo que no me comentó ni me aseveró el Sr. César López es que posteriormente, en el No. 18 de su revista, ese mismo año, el IRTRA, rector de Xetulul, hizo una aclaración en donde probó que lo de la triangulación era una mentira urdida entre la tergiversación de declaraciones emitidas por Ricardo Castillo Sinibaldi, presidente del IRTRA y la abyecta influencia de un conocido diputado al Congreso de la República, cuyo nombre omito por de pronto, para no convertir esta situación en chisme.
Cuando la buena educación y las buenas maneras lo requieren, aun por un error totalmente involuntario, me disculpo ante el IRTRA y su presidente Ricardo Castillo Sinibaldi, quien no es de los propietarios de la Cervecería Centroamericana, por el desagradable incidente. Puedo asegurar al Sr. Castillo Sinibaldi que no existen sentimientos políticos o personales algunos en este accidentado acontecimiento.
La corrupción y degradación tan grandes a las que está sometido el sistema que rige a nuestro país, por las causas y deficiencias hartamente conocidas, nos empujan a investigar y denunciar hechos y circunstancias que puedan hacer más daño aún a la sociedad y a la economía de la República de Guatemala y, el celo de quienes honrada y honestamente ejercemos opinión en los medios de comunicación masiva se enciende, al tener referencias de más focos de corrupción que enlodarían más nuestra ya internacionalmente desgastada y minimizada imagen.