¡BASTA, la violencia NO puede dominarnos! Phoebe Prince, una niña irlandesa se muda a un pueblo de Massachusetts; luego de un tiempo en la escuela secundaria, empieza a salir con un jugador de futbol americano, muy popular. Otras niñas se ponen celosas porque ellas también quisieran ser novias de este muchacho tan popular en la escuela. Las celosas empiezan a hacer comentarios negativos sobre Phoebe, le marcan una cruz sobre su foto en un póster, usan Facebook para abusarla. El ataque a Phoebe continúa por meses; su mamá trata de hablar con el Director para que haga algo con las niñas «bullyies». Finalmente, el 14-1-10, cuando Phoebe tuvo que aguantar ser «bullyied» en la biblioteca, en los corredores, de regreso a su casa, el que le lanzaran una lata de gaseosa y escuchar que le decían: «You irish slut, you irish whore» (tú, p…irlandesa), Phoebe llegó a su casa, encontró una bufanda que su hermana le había regalado para Navidad y se colgó de la baranda. Las niñas celosas no dejaron de acosarla; muerta ya, se burlaron de su muerte en Facebook. Historias reales como la de Phoebe Prince han llegado a ser muy comunes en escuelas en Estados Unidos. En este caso, el Director no hizo algo para parar la agresión y no ayudó a Phoebe. Algunos programas televisivos incluyen el tema de «bullying» en su programación por ser un fenómeno social que se está multiplicando rápidamente. El problema social para algunos adolescentes tanto el agresor o la agresora, como el receptor o la receptora, tienen dificultad en el manejo de sus habilidades de interacción social y en el manejo de sus emociones. El agresor o la agresora, tienen una serie de razones por las cuales ejercen el «bullying». Una, demostrar su «aparente superioridad» y el «poder» que ésta le da. El receptor o la receptora, también tienen sus razones para no resistir; querer ser parte del grupo (presión del grupo) o no saber como rechazar la actitud del agresor porque es más grande físicamente. Otra forma de «bullying» entre jóvenes de 8 a 12 años, son las peleas de 10 segundos donde uno le pega al otro lo más duro que pueda. El Instituto Nacional de la Salud de los Estados Unidos, en el año 2000, publicó que había alrededor de 5 millones de alumnos de los grados de sexto primaria al 11 de secundaria, afectados por este fenómeno. Uno de cada 7 alumnos ha reportado haber sufrido este tipo de acoso. Australia tiene problema de suicidios estudiantiles debido a este problema (The Sidney Morning Herald del 25 de junio, reporta la muerte en 2008 de Alex Wildman de 14 años por este motivo). ¿De dónde viene la actitud y el hecho de ser un «bully»? Una forma es aprendida de los adultos que rodean al joven, muchas veces de sus propios padres que ni se percatan que están dando semejante modelo. Ellos inician con sus hijos y éstos lo hacen con otras personas. Pero no sólo se encuentra en la familia. Aumenta el número de mujeres contra mujeres; muchas están «bullying» a otras en los lugares de trabajo para evitar que unas sobresalgan y así logren un aumento salarial o sean promovidas a un puesto más alto dentro de la empresa. ¿Qué puedes hacer si eres sujeto de este tipo de comportamiento? En primer lugar reconoce que los otros te están acosando para humillarte, controlarte, bajar tu autoestima, demostrar que son superiores a ti. ¡Dejarte controlar depende de ti! No es fácil, busca a alguien de confianza para hablar del asunto. Luego, tú tienes que ser consciente de que el «bullying» puede ser dominado y controlado por ti mismo. Hay quienes creen que hay que aguantarlos porque es parte del crecimiento y esto es falso. En tercer lugar, ¿cuándo te miras en el espejo qué ves? ¿Cómo te percibes a ti mismo? Te gustas en lo físico, en tus interrelaciones con diferentes grupos de tu edad y tu actuación en lo académico. Eres Tíš, TU VIDA Y Tíš PUEDES CONTROLARLA. Eres inteligente, tienes sentimientos y tu físico es para algo que a ti te interesa y no para lo que otros digan que eres. Con ayuda de un adulto de confianza adopta estrategias para hacer frente al comportamiento feo y cruel del «bully». Cuarto, es posible que tengas que plantarte más de una vez contra él o ellos. Un comportamiento repetido por años no se quita con la primera estrategia, hay que seguir hasta lograrlo. Quinto, reconoce tu propio valor como persona y piensa en todas las cosas en las que eres bueno. No dudes de ti mismo. Encuentra formas de controlar tus reacciones cuando los otros te están «bullying». Ellos quieren ver tus reacciones para poder seguir ejerciendo el acoso porque les gusta verte en apuros. Es su circuito autorrenovable negativo. Hay que romperles ese circuito y Tíš puedes hacerlo. Padres, directores, maestros y alumnos han de estar conscientes de que el «bulling» es un comportamiento que puede llegar a consecuencias fatales, reconocer las señales tempranas y sobre todo tienen que ACTUAR en contra de los bullyies y a favor de los afectados. ¡No queremos más Phoebe Prince!