Uno de los rasgos principales de nuestra época


De un tiempo para acá, se ha expandido ?como reguero de pólvora? una serie de cuestionamientos a Marx y a Lenin, uno de los cuales gira alrededor de por qué ni uno ni otro previeron que el capitalismo se reciclarí­a y, en el caso de Lenin, que el socialismo pudiera fracasar en la Unión Soviética. Lo que parece haber quedado en el olvido es aquel inconsistente argumento de considerar el análisis de Marx del paso de una etapa anterior a otra superior de desarrollo y del capitalismo al socialismo, como determinista.

Ricardo Rosales Román

A la luz de cómo ahora se puede ver que están las cosas, resulta evidente que el capitalismo ha sabido crear las condiciones para «desarrollarse y progresar» en su propio beneficio sin dejar por ello de ser un sistema que se basa en relaciones de producción expoliadoras y esclavistas y una tendencia hacia una cada vez mayor concentración de la riqueza y utilidades, lo que equivale a condenar a la mayorí­a de la población del planeta al atraso, la pobreza y la falta de oportunidades.

El capitalismo es, por su naturaleza, salvaje, egoí­sta y excluyente. Una de sus caracterí­sticas en el momento actual es el consumismo como una forma más de sujeción y dependencia. Los beneficios que le genera el mercado y las guerras de rapiña los reparte entre unos cuantos y las migajas que le quedan son la zanahoria tras la que corren los gobernantes sometidos a sus dictados y polí­ticas económicas y financieras.

Lenin, en particular, se refirió al imperialismo como la fase superior del capitalismo, con lo cual no necesariamente quiso decir que su fin estuviera a la vuelta de la esquina. La experiencia más reciente indica que en la fase en que actualmente se encuentra, ha podido «recomponerse» y que ?aún antes de la disolución de la Unión Soviética y la desaparición del sistema mundial del socialismo? habrí­a de «fortalecerse» ?temporalmente, por supuesto? mediante sus polí­ticas neoliberales y la globalización como expresión del mundo unipolar al que se entró a partir de la década de los 90’s del siglo pasado.

Importantes y trascendentales fueron las elaboraciones teóricas y la labor práctica leninista de organización y divulgación, estudio y aplicación del marxismo a las condiciones de Rusia en las postrimerí­as del Siglo XIX y a principios del Siglo XX, entre junio y agosto de 1903, de 1905 a 1917 y, a partir de ese momento, para la concertación de la paz en los comienzos del poder soviético, y la lucha contra los guardias blancos. Posteriormente habrí­a de tratar de dársele continuidad y desarrollo para la defensa de la Patria de la agresión hitleriana y, terminada victoriosamente la Gran Guerra Patria, a favor de la lucha contra el colonialismo y por la independencia en Asia y ífrica, con los errores que no se lograron corregir ni advertir a tiempo, en particular, bajo el stalinismo y durante la Guerra Frí­a perí­odo de no pocas concesiones al agresor imperialista por parte de Jruschov, su subjetivismo y voluntarismo en la edificación socialista y que se acentuó con el ascenso de Gorbachov al poder, además de sus vacilaciones y condescendencia ante los enemigos del socialismo.

El perí­odo del estancamiento no se logró superar pese a los esfuerzos hechos en lo ideológico y polí­tico por Chernenko y Andrópov y que pudo llegar a significar la restauración del leninismo en las condiciones de la Unión Soviética y en lo internacional, en los comienzos de la década de los 80’s del siglo pasado.

Lo que es imposible imaginar es que Lenin hubiera llegado a prever que el socialismo fuese a desaparecer en el inmenso territorio de su paí­s donde por primera vez lo instituyó bajo su dirección y al frente del partido leninista, de nuevo tipo, a partir del triunfo de la Revolución Bolchevique de noviembre de 1917 y la instauración del poder de los soviets de obreros, campesinos y soldados.

Erich Honnecker, en su informe al XI Congreso del Partido Socialista Unificado Alemán (PSUA) y al examinar los rasgos y caracterí­sticas del imperialismo en nuestra época, enriqueció las elaboraciones de Marx y Lenin sobre el tema. El máximo dirigente de la República Democrática Alemana (RDA), actualizó el tratamiento de una de las cuestiones más importantes de nuestro tiempo. En su momento, además, advirtió los peligros que amenazaban al socialismo en la URSS y en los paí­ses del Este europeo.

Por su parte, el comandante Ernesto Che Guevara, alcanzó a visualizar anticipadamente el fracaso del socialismo en la URSS y en los entonces paí­ses socialistas de Europa. A causa y expresión de la exacerbada intransigencia predominante, su previsión se consideró una apostasí­a y se trató de silenciar y sacarla del debate teórico y práctica revolucionaria.

Uno de los rasgos caracterí­sticos de nuestra época es, en consecuencia, la desaparición del socialismo en la URSS y en Europa del Este, por un lado y, por el otro, la decadencia del imperio en lo económico, financiero, y militar. Los indicadores de que se dispone apuntan en esa dirección; no a su fortalecimiento y expansión.