Uno de los más buscados


Arturo Beltrán Leyva, lí­der de uno de los cárteles de la droga en México. FOTO LA HORA: AFP ARCHIVO

El capo del narcotráfico Arturo Beltrán Leyva, cuya muerte en un enfrentamiento con militares en Cuernavaca (centro) fue anunciada la noche del miércoles, era el tercer narcotraficante más buscado en México y algunos lo llamaban el «jefe de jefes».


De 47 años y apodado también «El Barbas» o «La Muerte», es uno de los cinco hermanos Beltrán Leyva otrora integrados en el cártel de Sinaloa, pero que en 2008 se habrí­a separado para conformar una mafia autónoma con ví­nculos con el cártel colombiano del Norte del Valle que les suministraba la cocaí­na.

En enero de ese año, tras la captura de Alfredo Beltrán Leyva, sus hermanos acusaron de traidor a su socio en el cártel de Sinaloa, Joaquí­n Guzmán «El Chapo», e iniciaron una guerra intestina que ha provocado centenares de muertos, según informes de la Procuradurí­a General de la República (fiscalí­a).

El espectacular operativo en el que fue muerto, que incluyó el despliegue conjunto de unidades de la marina apoyadas por el Ejército y helicópteros, da muestra del poderí­o del dispositivo de seguridad que lo protegí­a.

La PGR ofrecí­a 20 millones de pesos de recompensa (unos 1,5 millones de dólares) por su captura.

En mayo de 2008, el gobierno de Estados Unidos declaró al cartel de los Beltrán Leyva como organización criminal a fin de congelar sus bienes y facilitar la detención de sus miembros.

Los operativos para la captura de «El Barbas» se intensificaron desde agosto pasado, cuando el Departamento de Justicia estadounidense incluyó a los Beltrán Leyva en una lista de 43 responsables de la entrada de toneladas de droga en ese paí­s.

El fiscal general estadounidense, Eric Holder, aseguró entonces que, en alianza con «El Chapo» Guzmán, fugado de una cárcel mexicana en 2001, e Ismael Zambada «El Mayo», la organización encabezada por Arturo Beltrán Leyva introdujo entre 1990 y 2008 unas 200 toneladas de cocaí­na y un monto similar de heroí­na, con los cuales obtuvieron unos 5.800 millones de dólares.

Según una acusación formulada en Estados Unidos, la cocaí­na introducida por el cartel Leyva Beltrán es distribuida por una extensa red operada por la llamada organización de los hermanos Flores, que transporta la droga desde Los Angeles hasta Chicago, y desde allí­ la distribuye a los estados de la costa este norteamericana.

«El Barbas» mantení­a también una estrecha relación con los narcotraficantes que operan en la costa del Pací­fico de Colombia, especialmente con organizaciones del llamado cártel del Norte del Valle, que era coordinada por Ever Villafañe, un colombiano detenido en 2008 en México y extraditado este año a Estados Unidos.