La idea de la unión de los países europeos comenzó a gestarse luego del término de la Segunda Guerra Mundial. El 9 de mayo de 1950 el político Robert Schuman, siendo Ministro de Asuntos Exteriores de Francia, hizo un llamado a los países europeos por medio de la declaración que lleva su nombre para lograr la creación de la “Comunidad Europea del Carbón y el Acero” con el fin de lograr un entendimiento que favoreciera el intercambio de las materias primas y así acelerar la recuperación económica de Europa que se encontraba sumida en la devastación total a causa de la guerra.
Una de las estrofas más relevantes en la declaración dice así: “La puesta en común de las producciones de carbón y de acero garantizará inmediatamente la creación de bases comunes de desarrollo económico, primera etapa de la federación europea, y cambiará el destino de esas regiones, que durante tanto tiempo se han dedicado a la fabricación de armas, de las que ellas mismas han sido las primeras víctimas.” En la actualidad la Unión Europea que tiene por lema “Unida en la diversidad”, está conformada por 27 estados miembros que son: Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, República Checa, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, Rumania y Suecia. Este gran desfile de países me hace recordar aquel antiguo proverbio que dice: “la unión hace la fuerza”. El himno que representa a la UE se basa en la melodía al inicio del cuarto movimiento de la Novena Sinfonía en Re menor, Opus 125 (Coral) de nuestro muy admirado y apasionado Ludwig Van Beethoven, quien escribió esta gran obra inspirado en el famoso poema “Oda a la alegría», escrito en 1785 por el inmortal Friedrich von Schiller. El “Himno Europeo” es instrumental; sus eufonías expresan por sí mismas los ideales de la UE, inspirando su bella música sentimientos de armonía universal. La bandera de color azul, con doce estrellas doradas de 5 puntos cada una, dispuestas en círculo, fue diseñada en 1955 por el artista de Estrasburgo, Arsène Heitz. La misión de la UE es: “mantener y cultivar la paz establecida entre sus Estados Miembros; unir a los países europeos en una cooperación práctica; velar por que sus ciudadanos puedan vivir con seguridad; promover la solidaridad económica y social; preservar la identidad y diversidad europeas en un mundo globalizado.” En un hecho sin precedentes, el lunes 10 de diciembre de 2012 la Unión Europea recibió el Premio Nobel de la Paz, en ceremonia que fue celebrada en la Ciudad de Oslo, Noruega. El Presidente de la UE, Herman Van Rompuy, al iniciar su discurso declaró: “El propósito fundamental de la Unión Europea es promover la fraternidad entre las naciones europeas, ahora y siempre… Aquí en Oslo, quiero rendir homenaje a todos los europeos que soñaron con un continente en paz consigo mismo, así como a todos aquellos que día tras día convirtieron ese sueño en realidad. Este premio les pertenece.” Aquí en Guatemala, la Excelentísima Señora Embajadora de la Unión Europea, Stella Zervoudaki, con motivo de haber recibido la UE el Premio Nobel de la Paz 2012, realizó un solemne acto en su residencia el mismo 10 de diciembre, donde expresó: “El premio constituye una gran ocasión para hacer que los europeos y todo el mundo sean conscientes de lo que distingue a la Unión Europea y la hace tan especial… es la prueba viva que la reconciliación es posible, una prueba del poder que tiene la voluntad política y la imaginación. Una prueba de lo que se puede lograr si se superan los prejuicios, la polarización, la división y el miedo de uno frente al otro.” Sigue.