Unilateralismo y soberbia: ¡By, by Mr. Bush!


El martes 20 de enero de 2009 culmina una etapa de neoconservadurismo (Neocon) en el mundo, encabezada por George Walker Bush. Una triste etapa que impulsó el concepto de Guerra contra el terrorismo, como parte de la «Guerra de cuarta generación» y el manejo persuasivo de un nuevo estilo de propaganda en los mass media. Es el fin de una era… y afortunadamente, el inicio de un concepto distinto de gobernar. Ojala y los demócratas den la talla ante el enorme reto que tienen por delante: el mundo entero está en una crisis sin precedentes.

Ramiro Mac Donald

Y el asunto es que no es simplemente un cambio de gobierno, sino de «Era». Dejaremos atrás, esas actitudes prepotentes que el propio Robert Kagan (ideólogo conservador que comparó Estados Unidos con Marte y a Europa con Venus), calificó de enfermizo espasmo de unilateralismo y soberbia, dejando una pésima imagen en el mundo entero. Y curiosamente, será un descendiente de esclavos negros, quien venga a intentarle lavar la cara al imperio.

El lanzamiento de dos «zapatazos» a G. W. Bush, en una pública conferencia de prensa, (injustificado, porque no es esa su función) por parte del periodista Muntadar al-Zeidi, es una muestra del poco aprecio y respeto que una gran parte del mundo entero le tiene a ese infortunado personaje que deja la Presidencia de su paí­s, con la peor de las situaciones económicas de la historia reciente y con la más baja estima de los mandatarios del último siglo. Y ese incidente fue televisado «en vivo» por las cadenas mundiales, con gran repercusión mediática a finales del año pasado, por el significado profundo en el mundo oriental, así­ como haberlo calificado de «perro».

Bush se va con la cara más triste que antes, dejando un mundo embarcado en un proceso de globalización, que asusta hasta los más mesurados. Debido al perfeccionamiento que hizo durante los desastrosos años de su gobierno, pues ahora es más difí­cil distinguir entre lo que es información real y lo que resulta ser propaganda en los conflictos mundiales. Durante su mandato se han refinado las técnicas de propaganda, a niveles jamás conocidos… o por lo menos, nunca como en la dimensión actual, dado el poder y el impacto que tienen los mass media de hoy.

La retórica que utilizó para justificar la invasión a Irak deberá ser analizada como la más escalofriante manipulación de toda la humanidad, impulsando una mentira que resultó asombrosamente eficaz, que solo pueden ser comparadas con las técnicas que utilizó la propaganda nazi de Hitler y Goebbels. Nos embaucaron a todos, a todo el mundo, pese a las advertencias que se hicieron oportunamente. Ese es uno de los «grandes aportes» de G. W. Bush, el hombre de la cara afligida, de quien muchos (en el futuro) apenas si recordarán como aquel mandatario indeciso, titubeante cuando ocurrió el 11S.

Albert Espulgas, un popular analista español que reside en Londres, de pensamiento liberal, afirma que nada de la administración Bush se salva. Y que el problema entre quienes piensan como él, es existe un «anti-izquierdismo instintivo que nubla la razón y nos lleva a defender cualquier cosa que la izquierda critique».

Los calificativos que obtiene G. Bush en el mundo entero van desde desastrosos hasta un tono muy, pero muy negativos. Con el fin de su segundo perí­odo, al que se afirma llegó amañando resultados, pues le tocaba inicialmente al demócrata Al Gore, culminan años que obedecieron a un perí­odo histórico, que habrá que analizar con detenimiento más adelante.

Finalmente, busco el significado, según el DRAE, del concepto soberbia. 1. Altivez y apetito desordenado de ser preferido a otros. 2. Satisfacción y envanecimiento por la contemplación de las propias prendas con menosprecio de los demás. 3. Cólera e ira expresadas con acciones descompuestas o palabras altivas e injuriosas. ¡Vaya pues, si encajan!