Unas heridas que continúan abiertas


El obispo Juan Gerardi fue asesinado el 26 de abril de 1998, 48 horas después de haber presentado el informe

El cardenal Rodolfo Quezada aseguró durante su homilí­a que las heridas permanecen abiertas por la muerte de monseñor Juan Gerardi.


«Su asesinato es una herida profunda que permanece abierta en la iglesia Católica y el pueblo de este paí­s», afirmó el cardenal durante la homilí­a en honor al llamado «Mártir de la paz guatemalteca».

«Sólo con la verdad podemos otorgar el perdón (…). Ojalá oigan esto los autores intelectuales, esos cobardes que siguen escondidos», aseveró.

Quezada demandó también justicia al conmemorar ayer el undécimo aniversario del brutal asesinato, perpetrado en 1998.

Aclaró que el esclarecimiento del asesinato «no es con espí­ritu de revancha o venganza, solo queremos saber la verdad para perdonar como Dios nos manda».

Gerardi fue asesinado el 26 de abril de 1998, 48 horas después de haber presentado el informe «Guatemala nunca más», el cual recopila parte de las atrocidades cometidas por el ejército y la guerrilla durante el conflicto armado interno que vivió Guatemala durante 36 años (1969-1996).

Por su muerte fueron condenados dos militares y un sacerdote católico a 20 años de prisión como cómplices, pero se desconoce sobre los autores intelectuales y materiales.