Ayer vinieron a La Hora el director del Instituto Guatemalteco de Turismo, Pablo Duchez, acompañado de la vocera de la institución, la periodista Patricia Letona, para conversar sobre el tema del museo privado que les ha sido propuesto para ser construido en terrenos de la entidad pública. Se ha vuelto costumbre que distinto tipo de entidades se aprovechen de la forma liberal que hay en el Estado para manejar su patrimonio y así es como valiosos terrenos son entregados en usufructo a particulares para que hagan su propio negocio.
En el área donde se quiere construir el Museo del Mundo Maya con piezas que dicen que son de propiedad privada (deben haber sido heredadas a sus poseedores por sus ancestros indígenas) ya hay antecedentes similares. El Museo del Niño está en un terreno que fue graciosamente cedido a una entidad privada y la Universidad del Istmo, privada y sin que ofrezca beneficio público, también recibió el regalo de disponer de un terreno estatal para empezar sus funciones gracias a los conectes del Opus Dei con el entonces presidente de la República Oscar Berger.
El periódico francés Le Monde Diplomatique publicó recientemente un artículo sobre cómo en Guatemala se ha privatizado la cultura maya mediante la apropiación de piezas arqueológicas que han hecho entidades privadas. Mientras en México el Estado abandonó la propaganda que los presentaba como aztecas para explotar la presencia de vestigios mayas en el sur de su país; en Guatemala el Estado no hace nada para preservar la riqueza y, por el contrario, ha sido depredada al punto de que ahora se habla de “colecciones privadas” que servirían de base para montar los museos que también serán de fundaciones privadas, pero construidos en terrenos públicos.
El Director del Inguat nos dijo que su entidad no hará nada que no sea de directo beneficio para el país y para el turismo que es la entidad que representa. Que ha escuchado la propuesta que le hizo una fundación privada para montar un gran museo, pero que no han tomado una decisión. Por cierto, no había reparado en el dudoso origen de esas colecciones privadas que son el fundamento para armar los museos, puesto que como le dijimos nosotros, fuera de la depredación de los sitios arqueológicos, no hay forma de que legítimamente se puedan constituir patrimonios particulares con la riqueza de los mayas.
Ofreció tener al tanto a la opinión pública de cualquier cosa que se vaya produciendo en cuanto al tema, de manera que no haya nada oculto como hasta ahora, y confiamos en que así sea para hacer aunque sea un pequeño aporte a la transparencia de la gestión pública.
Minutero
Registrar un bien robado
no lo ha legitimado;
el origen de un museo
no puede tener nada feo