Ayer por la tarde el dirigente del Partido Patriota general Otto Pérez Molina visitó La Hora acompañado del diputado Alejandro Sinibaldi, con el objeto de referirse al papel que el partido juega en el Congreso de la República y la disposición que, según ellos, tienen de avanzar en un proceso de diálogo que tiene que incluir a todos los sectores de la vida nacional.
Los atendí junto a Pedro Pablo Marroquín, Director ejecutivo del diario, y conversamos sobre la situación del país, especialmente luego del esclarecimiento del caso Rosenberg y lo que ello ha significado en términos de aliento para la búsqueda de un diálogo nacional para definir una agenda de Nación. Los patriotas, según Pérez Molina, están interesados en ese esfuerzo y dispuestos a participar, pero consideran que el mismo no debe limitarse únicamente a un ejercicio entre el Gobierno, los empresarios y los dirigentes de los partidos políticos, sino que deben ser convocados otros sectores para darle viabilidad a la búsqueda de acuerdos serios y profundos. Yo conocí al general Pérez Molina en los días siguientes a la investidura de Ramiro de León Carpio como Presidente de la República luego del serranazo, y algunos de sus subalternos en la Dirección de Inteligencia del Ejército establecieron comunicación con La Hora en los días inciertos entre el manotazo que dio Serrano y la elección que hizo el Congreso de la República para designar a Ramiro como presidente del Ejecutivo. Por mi posterior distanciamiento con Ramiro no volví a ver a Pérez Molina hasta que éste estaba ya en función política como líder del Partido Patriota y en esa calidad ha visitado varias veces La Hora y hemos conversado sobre los temas de interés nacional. Y obviamente su experiencia política y su permanente contacto con las comunidades del interior del país le ha dado una perspectiva más amplia de nuestra realidad y por lo que me comentó respecto a su visión de lo que debe y puede producir un diálogo nacional amplio y vinculante, noto que no está centrado únicamente en el tema de la seguridad, que sigue considerando importante, sino que también visualiza los grandes retos que para cualquier político significa la falta de fortaleza institucional de un Estado que no parece estar en condiciones de dar respuesta a los grandes retos que significa la gobernabilidad, el combate a la pobreza, la inseguridad ciudadana y, sobre todo, la construcción de un modelo que nos permita ver con mayor optimismo el futuro porque pueda sentar las bases de un nuevo modelo incluyente en el que todos los habitantes del país puedan gozar de oportunidades para alcanzar una vida digna. Y en el marco de un escenario político en el que se vislumbra una polarización de la sociedad y especialmente el avivamiento de las tensiones de clase, enfrentando a pobres y ricos como caldo de cultivo para el impulso de agendas políticas, este proceso de diálogo que ahora se está iniciando puede ser importante para evitar confrontaciones que al final de cuentas resulten dañinas para el país y para las esperanzas de pacífica convivencia. Por eso me llamó la atención que sea tan importante para la agenda del partido que dirige Pérez Molina, esta oportunidad de diálogo que está propiciando el Gobierno, porque puede abrir espacios reales de entendimiento y concertación si en el mismo, como dicen ellos, se involucra a todos los sectores representativos del país y no se limita a un ejercicio entre unos pocos.