Un artículo de opinión publicado en el diario norteamericano El Nuevo Herald, en relación al recientemente instalado gobierno del presidente ílvaro Colom, las futuras elecciones presidenciales en El Salvador y la posición política gubernamental de Honduras y Nicaragua refleja el distorsionado criterio de varios periodistas latinoamericanos que escriben en diarios de Estados Unidos, demostrando que son más papistas que el Papa.
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José Velásquez es el nombre hispano del autor del artículo titulado «Centroamérica, un peligroso giro a la izquierda», que comienza aseverando que con la reciente «llegada» (sic) de ílvaro Colom a la Presidencia de Guatemala y con una posible victoria del periodista Mauricio Funes, del FMLN, en El Salvador, la región centroamericana «una vez más -siempre por las razones equivocadas (sic) – podría convertirse en foco de atención de la política norteamericana.»
Lo que significa que, según la opinión de ese supuesto analista que presumo no es originario de Estados Unidos, sólo cuando gobiernan corrientes que no se pliegan en todos los sentidos a los dictados de Washington, Estados Unidos les presta atención, porque mientras los países centro y latinoamericanos, en general, estén gobernados por partidos conservadores y neoliberales, al ser incondicionales del imperio, éste ni los ignora olímpicamente.
Escribe Velásquez, al mejor estilo de los cubanos residentes en Miami, que de lograrse la victoria de Funes en El Salvador, inevitablemente constituirá una asociación de extrema izquierda con el presidente nicaragí¼ense Daniel Ortega, sin siquiera detenerse a pensar que el candidato del FMLN no es marxista y ni siquiera miembro del partido que lo postula, además de representar el ala moderada del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional.
Respecto a Guatemala, le concede el beneficio de la duda al presidente Colom, respecto a un lejano radicalismo de izquierda, pero de todas maneras el articulista señala que con su declarada ideología socialdemócrata, que lo identifica con la izquierda moderada del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y la presidenta chilena Michelle Bachelet, «no es desatinado especular que, tal como el presidente (Manuel) Zelaya ya lo está haciendo en Honduras, Colom desempeñe una administración de apoyo a iniciativas de dañinas consecuencias».
Y ¿cuáles son esas iniciativas de perjudiciales efectos? ¿Serán para Guatemala, para el resto de Centroamérica o para Estados Unidos? El mismo Velásquez lo indica, pero con desconocimiento de la realidad imperante en la región, al decir que «el acercamiento a (el comandante Fidel) Castro, a (el presidente venezolano Hugo) Chávez y a (el mandatario iraní) Ahmadinejad y sus agendas es claramente incompatible con los intereses centroamericanos de integración, comercio y democratización logrados en las dos últimas décadas».
Ese articulista debería ser un poco honesto y en ese sentido señalar que se perjudicarían los intereses norteamericanos; pero, todo lo contrario, puesto que se pone a especular cuando señala que esta posible recomposición de fuerzas ideológicas en Centroamérica podría causar «inestabilidad política», y de ahí que recomienda que el asunto debería ser un tema «importante en la campaña presidencial de Estados Unidos», como si a los eventuales candidatos a suceder al presidente George W. Bush estuviesen interesados en lo que ocurre al sur de sus fronteras, salvo cuando Washington se siente amenazado por decisiones que corresponden a la autonomía política de los pueblos latinoamericanos.
Sin embargo, el columnista de Miami insiste en su desmesurado alarmismo, al señalar que «este peligroso escenario» en una región que, por su proximidad (a los USA), reviste una importancia geopolítica especial para Estados Unidos, que no puede ser ignorada por los candidatos presidenciales de aquella nación.
¡Claro que la ignoran! El pobre señor Velásquez quisiera que Estados Unidos interviniera con sus marines, para evitar que en El Salvador triunfe el candidato Funes y para derrocar a los presidentes Colom, Zelaya y Ortega; pero, para infortunio de Velásquez, ya corren otros tiempos.
(El inmigrante ilegal Joseph Cotón le escribe al chapín Romualdo Tishas: Donald usa teclado y Mickey mouse).