Un matrimonio de agentes inmobiliarios se vio retratado a través de una turbia pareja en la serie de televisión C.S.I. Las Vegas. Melinda y Scott Tamkin han decidido demandar a la guionista y productora Sarah Goldfinger, tras sentirse demasiado identificados con los protagonistas del episodio.
Y razones para dudar tienen algunas. Según la pareja, la guionista quiso vengarse de ellos por un negocio que no se concretó en 2005, cuando ambos representaron a los dueños de una mansión en Los íngeles que Goldfinger, sin éxito, quiso comprar.
El matrimonio exige una compensación de seis millones de dólares por daños y perjuicios, al asegurar que el capítulo, emitido en febrero en Estados Unidos, ha causado serios daños a su empresa inmobiliaria, ya que está protagonizado por una agente de bienes raíces llamada Melinda, que fallece en misteriosas circunstancias, y por su marido Scott, corredor de propiedades adicto al porno, alcohólico y sospechoso de matar a su mujer.
Además, el matrimonio Tamkin asegura que el apellido de los personajes en el guión original era el mismo que el suyo (claro que luego Goldfinger lo cambió por Tucker, para, según ellos, eliminar evidencias) y que los actores que representaban a los personajes se parecen a ellos.
El abogado de la pareja, Anthony Glassman, ha asegurado que la empresa del matrimonio se ha visto afectada por la emisión del capítulo e incluso desde antes, ya que varios de sus clientes potenciales podrían haber sido disuadidos de hacer negocios con ellos tras ver el episodio, que estuvo colgado en Internet antes de ser difundido.
Según la agencia de noticias Associated Press, de momento ni Goldfinger ni sus abogados se han pronunciado acerca del asunto. Tampoco lo han hecho los representantes de CBS, la cadena estadounidense que emite C.S.I.