El Teatro Nacional Miguel íngel Asturias, un icono del arte y la infraestructura guatemalteca, se encuentra cada vez depreciado por el correr de los años y la falta del mantenimiento adecuado.
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Son recordados los llenos completos en los recitales del compositor e intérprete guatemalteco Ricardo Arjona, del violonchelista Mitoslav Rostropovitch y de centenares más de artistas nacionales e internacionales en el reconocido Teatro Nacional.
Sin embargo, ese centro artístico corre riesgo de no poder cumplir con las exigencias de cientos de espectadores debido a que, luego de 32 años de funcionamiento, el mantenimiento ha sido insuficiente y el sistema eléctrico no ha sido sustituido, lo que puede ser un obstáculo para continuar con el servicio.
Carlos García, director del Teatro Nacional, explica que hasta el momento, luego de tres décadas de servicio, el sistema eléctrico funciona bien. Sin embargo, considera importante contemplar que debido al tiempo que lleva en uso se hace necesario su reemplazo, pues aún con mantenimiento constante, este llegará a un límite.
Una de las causas de fondo en esta situación, es la falta de interés en la cultura que se manifiesta en las insuficientes asignaciones presupuestarias, con las que no se puede dar el mantenimiento adecuado al edificio, construido en honor al escritor de El señor Presidente.
EN PELIGRO
El riesgo de que el Teatro Nacional deje de funcionar es latente debido a la situación urgente, aunque no peligrosa, del sistema eléctrico.
Con ayuda del Gobierno y específicamente el Ministerio de Cultura y Deportes, ya se ha realizado un remozamiento del sistema eléctrico en su primera fase, la que se enfocó en las áreas externas, pues por estar a la intemperie, estas presentan daños mayores.
También, señala el Director del Teatro, las autoridades de la cartera de Cultura han asignado a un grupo de ingenieros eléctricos para realizar una evaluación técnica del sistema de la gran sala del teatro.
Dicha evaluación se realizó durante tres semanas trabajando por 10 horas diarias debido a lo complejo del sistema, se realizará visitas de campo y al finalizar se recopiló información general señalando los trabajos más urgentes a efectuar.
«Existen normas internacionales de electricidad que recomiendan que todo edificio público debe reemplazar su sistema eléctrico cada 20 años, el del teatro ya lleva 30 años y sería bueno que se hiciera para prevenir cualquier desperfecto pues sería penoso que no se pudiera dar el servicio, ya se tiene reservado 2010 y parte de 2011», indica García.
CON HISTORIA
Los trabajos de construcción del teatro Miguel íngel Asturias iniciaron en 1971 y el edificio fue inaugurado el 16 de junio de 1978, desde entonces la actividad que se ha tenido ha sido de manera continua.
García señala que los equipos y materiales complementarios son de buena calidad y se busca prolongar su período de vida con mantenimiento y supervisión constante, sin embargo, indica que debe considerarse la cantidad de eventos que se han presentado allí desde hace 32 años, pues con ello se puede determinar que estos necesitan ya un cambio.
El director del Teatro señala que debido a la infraestructura del edificio, se tiene gran demanda de espacio, por lo que se hace necesario solicitar a los usuarios que reserven con entre medio a un año de anticipación.
Cada mes se realizan entre 22 a 25 eventos, haciendo presentaciones casi todos los días en cualquiera de los tres teatros, Gran Sala, de Cámara y al Aire Libre; la capacidad de cada uno de ellos es de 2 mil 66, 300 y mil 500 personas respectivamente.
Con ello, se tiene una media de visitas al mes de entre 12 mil a 15 mil visitantes, se agrega a esto el turismo interno y visitas diarias de colegios y escuelas.
«Nosotros tenemos uno de los mejores teatros de Latinoamérica, y a nivel mundial es tan singular que es comparado con el Teatro de la í“pera de París; en cuanto al equipo técnico existe un atraso, pues este no es contemporáneo, es antiguo pero no obsoleto», asegura García.
AGATHA TAMBIEN AFECTí“
El estado de emergencia complicó la situación del sistema eléctrico del Teatro Nacional, debido a la tormenta Agatha y a la cantidad de arena que cayó sobre la capital; la infraestructura sufrió algún tipo de deterioro, sobre todo en el recubrimiento del mosaico que cubre toda la fachada y que está unida por una mezcla.
Para evitar filtraciones, la mezcla que se utiliza para unir el mosaico se impermeabiliza cada siete años, sin embargo, la arena lavó ese impermeabilizante y ahora hay filtraciones, aunque no se registran grietas.
Para dar mantenimiento a este edificio, se cuenta con ingresos que son asignados por el Estado, además de utilizar un porcentaje de las ganancias por los eventos que se presentan.
«El edificio es de gran utilidad para que nuestros jóvenes conozcan que el teatro puede ser utilizado como muestra de cultura. Se recomienda a entidades educativas que se concientice que la visita a este teatro es un gran privilegio, es un orgullo de todas y para todos los guatemaltecos», finaliza el director del inmueble.
El 20 de octubre de 2009 el Teatro Nacional fue el escenario para la presentación de José Luis Perales. Durante su presentación la energía se suspendió en dos ocasiones, lo que ocasionó molestias en el público y en el propio artista, por lo que fue necesario tomar medidas urgentes para que la función terminara.
Al practicar la evaluación del día siguiente, no se encontró la causa de los desperfectos y sólo después de un diagnóstico profundo se llegó a la conclusión de que los equipos arrendados por la empresa, luces y sonido, estaban defectuosos, lo que fue confirmado esa misma semana debido a que luego sucedió en Costa Rica.
Sin embargo, este problema podría presentarse nuevamente, a causa de los años de vida con que cuenta el sistema eléctrico del Teatro Nacional.