Una mejor calidad de vida


Los guatemaltecos nos merecemos una mejor calidad de vida. El otro dí­a, viendo a través del canal de TV DW de Alemania un documental sobre la vida en los pueblos pobres, me puse a reflexionar que todos tenemos derecho a vivir una vida mejor, sin distinción de razas y clases sociales, y siempre lo he pensado así­.

Hugo Madrigal

En Guatemala, por ejemplo, se necesita que los niños tengan acceso a la educación, una mejor alimentación ?que tanta falta hace en los hogares?.

El guatemalteco, por lo general, come casi sólo pollo, bistec y casi nada de frutas y verduras. El marisco es muy poco en la dieta ?hago referencia a aquellos que pueden comprar los productos? porque los más pobres apenas pueden comer tortillas con frijol, en dos tiempos.

La calidad de una vida donde se encuentre la educación, que se tenga un techo donde dormir con comodidades que como humanos la merecemos y una alimentación más digna, es algo que en Guatemala carece la mayorí­a de la población.

El otro dí­a vi a unos niños jugando en la calle, eran como cuatro, de edades de 6 a 12 años. Les pregunté por qué no fueron a la escuela y me dijeron: «no nos mandan, porque no nos pueden dar estudio», afirmó el mayorcito. Todos son hermanos y, según me dijo, son nueve en total y los mayores trabajan, viviendo toda la familia de 15 con los papás en una casa de lámina.

Es grande la pobreza y es en todo el paí­s. Conozco pueblos ?aldeas de Occidente? donde los pobladores viven en ranchos y sólo comen frijoles, tortillas y café, ya que los animales, (gallinas y marranos) que tienen, les sirve para crianza e irlos a vender el fin de semana al pueblo.

En estos lugares no hay escuelas para que estudien y la mentalidad de muchos de ellos, es que desde niños tienen que trabajar para hacerse hombres.

Y en la ciudad la cosa es casi igual. Debido a que todos los pobladores se vienen a vivir a la capital, esta tiene exceso de gente ¡y sin empleo!, por lo que la miseria ataca a miles de ellos.

Podrí­amos seguir poniendo muchos ejemplos, pero ante todo, todos somos hijos de la naturaleza y como seres humanos tenemos derecho a una mejor calidad de vida.