UNA MEDICINA QUE, CONFUNDE


Marzo 29, 2007 el New England Journal Medicine (NEJM) la revista de medicina más prestigiosa a nivel mundial y que constantemente leo, para mantenerme al dí­a, publicó el resultado de un estudio en mujeres a quienes anteriormente debido a cáncer ya se les habí­a amputado un seno y a quienes precisaba amputar el otro.

Dr. Carlos Pérez Avendaño

Una hermana nuestra, la Toyita, murió hace varios años cuando tení­a 39, consecuencia de ese ingrato cáncer habiendo dejado en la orfandad a cuatro hijos. La mayor contaba 15 años. Como médico, y hermano, me tocó vivir las tristezas de esa tragedia lo cual indudablemente me obliga a juzgar esos casos con apasionamiento.

El estudio del NEJM es sobre el uso de la resonancia como una manera de diagnosticar más tempranamente el cáncer de la otra mama, complicación que ocurre con cierta frecuencia, si el resultado es positivo y proceder, entonces con una más temprana amputación de esa otra mama.

El amputarle la mama a una mujer, sobretodo si es joven, es un evento traumatizante que deja caudas de honda tristeza los cuales se agravan si esa mujer tiene un marido que también es joven y cariñoso.

El resultado es una mujer sin los dos senos condenada a una vida llena de llanto.

Cuando hace algunos años, con la Lila mi mujer regresábamos de los Estados Unidos, vení­a en el avión una joven mujer a quien se habí­a amputado los dos senos. Casada y con dos pequeños hijos, habí­a aceptado ese cruel tratamiento para evitar dejarlos huérfanos. Esa pobre mujer buscó platicar con la Lila para desahogarse y lloró durante todo el viaje.

Lo que me hace traer nuevamente a discutir estos conmovedores casos que ya anteriormente hemos discutido con ustedes, benevolentes lectores, es el hecho de que la ciencia médica se esmera en diagnosticar con más premura esos casos para proceder a la amputación más tempranamente.

Nadie pone en duda la bondad de ese acto curativo que tiende a salvar una vida y darle mejor calidad de vida a los hijos, pero? no puede uno dejar de sentir cierta incongruencia, un cierto grado de incómodo desasosiego al proceder, como médico a recomendar exámenes tendientes a una más pronta mutilación.

Repito, en ese sentido, no hay dudas de cómo proceder pero si acaso se tratara de una joven religiosa monja, la cosa serí­a menos complicada.

Aún cuando la comparación no es pertinente, la Lila me preguntaba si quitarle los dos pechos a una joven será tan impactante como quitarle los dos testí­culos a un joven varón.

Estos tristes casos los hemos planteado a nuestros Asociados de Bioética, son casos que lo llevan a uno a preguntarse sobre los progresos de la medicina. Diagnóstico temprano? para mutilación temprana? ¿es eso progreso? ¿Es eso una medicina más humana?