En el transcurso de seis meses y hasta el 31 de octubre, se celebra en la Ciudad de Shangai, República de China, la Exposición Mundial Universal, cada dos años un evento como este atrae a millones de personas a conocer los adelantos de la tecnología, las comunicaciones, el pensamiento humano y todos aquellos desarrollos e iniciativas que tienen en la Expo una vitrina sin igual.
Hasta el día de hoy los organizadores de la Expo de Shangai hablan de 70 millones de visitantes, en los pabellones de la Feria se encuentran representadas 170 naciones, algunas como China, Arabia Saudita, Alemania o Estados Unidos montaron pabellones fantásticos con dimensiones y tecnología impresionantes.
En el sector destinado a América hay un pabellón modesto, compartido, en donde las naciones de Centro América se unen a Paraguay, Ecuador, República Dominicana y otros para montar sus exposiciones, sin embargo, el visitante rápidamente se percata que en todo el pabellón hay algunos signos de uniformidad, así, todas las columnas del complejo están cubiertas por serigrafías de jeroglíficos mayas y la música de fondo es de marimba.
Detrás de este esfuerzo se encuentran la Cámara de Cooperación y Comercio China Guatemala y Pedro Barnoya, el Comisionado Nacional para la Expo de Shangai. Por supuesto, como todo en Guatemala, nada es sencillo y todo lo que se hace bien debe de ser motivo de sacrificios, desvelos y esa sensación de que las buenas obras pasan desapercibidas.
Estoy seguro que en nuestro país hay muchos temas para la crítica y expresar opinión, sin embargo, es meritorio y debe de resaltarse la labor de unos buenos guatemaltecos que lejos de su país y con pocos recursos, entre otros éxitos, han logrado que el pabellón de Guatemala se encuentre entre los 25 pabellones finalistas que compiten por el premio al que mejor mensaje ha transmitido en la Expo o el hecho que dentro de 2 mil currículos que fueron presentados, el del arqueólogo Richard Hansen fue escogido, junto a otros cinco importantes personajes para dar una conferencia en la Expo, en su caso, sobre la preservación de las ciudades antiguas y ahora todas la delegaciones de la Expo saben que existe un lugar llamado El Mirador, en Guatemala y que allí se encuentra la pirámide más grande del mundo.
El día de hoy en la Exposición Mundial se venden dulces típicos, se aprecian las fotografías de Ricki López Bruni, se pueden comprar cuadros de Enrique Cay quien por cierto ya expone en galerías de la ciudad y millones de ciudadanos chinos pueden conocer nuestra cultura desde el Periodo Preclásico. Mis felicitaciones entonces a la Cámara de Comercio China Guatemala a Pedro Barnoya y Julio Meneses quienes lucen orgullos sus camisas de Guatemala, a las pocas empresas que confiaron en ellos como Saúl E Méndez o Productos Ya Está y al Inguat que a través de su Director proporcionó boletos para que dos artesanos al mes viajaran hasta China.
Efectivamente, en Guatemala, todo parece ser más difícil, pero este 15 de Septiembre, a la orilla del río Huangpu, la Marimba de Niños de Patulul interpretara Luna de Xelajú, Cobán, Lágrimas de Thelma o alguna otra melodía y se escuchará, eso sí, en una marimba en Shangai.