El volumen de la música disminuía. Andrés sabía que se acercaba la una de la mañana y la diversión nocturna estaba llegando a su fin. Las luces del local se encendieron y el disc-jockey ponía la última canción.
Ni modo, pensó. Aunque todavía le quedaba energía, el alcohol y el baile de ese día llegaba a su fin. A la salida del pub, se topó con tres chavos, uno de ellos conocido suyo, que se organizaban para continuar la fiesta en otro lugar. «En la zona 9 hay un lugar que cierran a las seis», dijo uno.
Cuando Andrés llegó al sitio, había tres hombres vestidos de traje formal revisando a quienes ingresaban con tranquilidad a sabiendas que estaba prohibido consumir licor pasadas la una de la mañana. Adentro, todo transcurría con suma normalidad y los clientes tenían la tranquilidad de seguir la fiesta hasta, por lo menos, las seis de la mañana.
«Mirá mano, -dijo uno de sus acompañantes-, cuando aquí prohíben algo, siempre habrá quien se las ingenie para burlarse de la Policía, porque si les toca algo a ellos, calladita la boca». Era viernes, tres de la mañana, y el licor pasaba sin clandestinidad por las mesas de decenas de los nocturnos visitantes.
SIN LEY
Muertos, heridos, riñas, distribución y comercio de narcóticos son los acontecimientos que se suscitan dentro de los centros nocturnos, principalmente en las zonas 1, 4, 6, 9, 10, 18 y Costa Sur.
La Multisectorial integrada por la Policía Nacional Civil, el Ministerio de Salud, Migración y la Superintendencia de Administración Tributaria, ha sido insuficiente para controlar la situación, sobretodo pasada la hora permitida para el consumo de alcohol.
Debido a la falta de aplicación de la ley que regula que todos los centros nocturnos deben cerrar sus puertas luego de la una de la mañana, varios hechos de violencia se han registrado en las últimas semanas, aunado a problemas latentes como el comercio y distribución de drogas dentro de esos lugares.
Según la División de Análisis e Información Antinarcótica (DAIA), en las discotecas de las zonas 4, 9 y 10 es común encontrar a jóvenes menores de edad que buscan narcóticos, quienes consiguen un proveedor inmediato.
En esos casos los padres de familia ni siquiera están enterados del lugar donde puede estar su hijo, expuesto a convertirse en víctima de las adicciones o ser blanco de ataque, pues cualquier cosa puede suceder allí dentro.
RADIOGRAFíA DE VIOLENCIA
El pasado 13 de junio a las 03:30 de la mañana, un confuso incidente que cobró la vida de dos personas se suscitó en un centro nocturno ubicado en la 15 calle y 2ª. avenida de la zona 10, debido a la negativa de un guardia de seguridad de permitirle el acceso a un grupo de jóvenes que aparentemente se encontraban en estado de ebriedad.
Los hombres, molestos, arremetieron contra el custodio Carlos Alberto Arriaza Pérez, de 38 años, quien fue llevado de emergencia al hospital San Juan de Dios en un taxi.
De acuerdo con el relato del conductor y testigo, él se encontraba parqueado cerca del lugar cuando dos personas, un hombre y un niño, le exigieron se llevara al herido al nosocomio; éste, asustado, lo trasladó, pero notó que varios hombres fuertemente armados, a bordo de un vehículo rojo lo seguían; éstos continuaron disparando hasta rematar al fallecido.
En esa ocasión también fue asesinado un taxista que buscaba clientes cuando se originó la balacera, los hombres que le dieron muerte al guardia, creyeron que éste los vigilaba y arremetieron contra él, sin embargo, la intención del occiso no era esa.
El pasado 2 de mayo, en un restaurante ubicado en San Cristóbal, en la zona 8 de Mixco, dos personas murieron y una veintena resultó herida, luego que el propietario del negocio discutiera con un grupo de personas, quienes dispararon sin control alguno y atacaron a los clientes.
El hecho se registró alrededor de las tres de la mañana, hora en que todos los «restaurantes o centros nocturnos» deberían estar cerrados, por ese hecho se capturó al dueño del comercio, quien fue uno de los responsables de la muerte de esas personas.
UN LLAMADO
De acuerdo con el fiscal Jorge Gálvez, de la agencia cuatro de la Fiscalía de Delitos contra la Vida, en las últimas semanas se han atendido «varias diligencias», que están relacionadas con muertes o hechos violentos en centros nocturnos.
A decir del profesional, lo preocupante del caso es que en la mayoría de sucesos sobresale la falta de regulación en los horarios, pues después de la una de la mañana todos los centros nocturnos, discotecas o barras show deben estar cerrados, sin embargo, estos siguen funcionando sin ningún recato.
Gálvez afirma que debido al reciente hecho de violencia originado en la zona 10, se vieron obligados a clausurar temporalmente los dos centros nocturnos ubicados en la 15 calle y 2ª. avenida del referido lugar, puesto que era «necesario».
Aunque aún se realizan las investigaciones sobre lo que aconteció en esa ocasión, si se llegara a determinar que alguna de las víctimas falleció dentro de esas discotecas, serán clausuradas totalmente, pues esto es «grave».
«El Ministerio de Gobernación será quien tome la decisión de considerar el cierre total de esos lugares», indica la fuente.
El Fiscal hizo un llamado para prestar mayor atención en esos centros de distracción, ya que de esa forma se puede contrarrestar la problemática. «Ojalá se incrementen las medidas de seguridad y se controle el cierre de los centros nocturnos después de la una de la mañana, así bajará el índice de violencia, la gente no se excede y se evitaría todo tipo de problemas», manifestó Gálvez.
Según Nery Morales, vocero de Gobernación, la Multisectorial conformada desde hace cuatro años, realiza un monitoreo constante de lo que acontece en los centros nocturnos, no únicamente el horario regulado.
El funcionario afirma que la Multisectorial busca evitar el consumo de drogas dentro de esos lugares, así como evitar que menores de edad se encuentren laborando.
Morales afirma que no se trata de que la regulación en los horarios «no haya dado resultado», pues eso se deriva por la falta de personal para cubrir todo el territorio guatemalteco, ya que no sólo en la capital se verifica la situación, también en el interior del país.
A corto plazo se tiene planeado el incremento de personal para controlar mejor dichas localidades, además de que la PNC mantiene operativos y resguardo en los centros nocturnos.
Por ello, días después de lo acontecido en la zona 10, el director de la institución policíaca, Porfirio Pérez Paniagua, junto a un grupo de agentes de la policía y miembros de la Multisectorial realizaron varios operativos en discotecas de la zona 10, con el fin de mejorar el control de lo que acontece en dichos lugares; además, se anunció las constantes visitas y operativos.
Edgar Camargo, secretario ejecutivo de la Comisión Contra las Adicciones y el Tráfico Ilícito de Drogas (SECCATID), afirma que es importante que exista buena relación y comunicación entre padres e hijos, ya que así se logrará evitar que los jóvenes se involucren con las adicciones, por consiguiente, que visiten antros donde fácilmente se consigue alcohol o narcóticos
A criterio del profesional es necesario que exista «confianza» entre ambos, de esta forma difícilmente tomarán caminos equivocados, indica.
«Los progenitores son muy importantes en esto, porque si a los jóvenes no se les habla, al primer lugar que van es a la calle con sus amigos, no tienen la certeza para saber si el amigo los quiere incitar al consumo de drogas o alcohol», afirma.
De acuerdo con el Mingob, los días de mayor monitoreo son los viernes y fines de semana, puesto que es cuando hay mayor afluencia de visitantes en los centros nocturnos, cuando prevalece la presencia de jóvenes, muchas veces menores de edad.
A través del fortalecimiento en esta área, se espera que en los próximos días los operativos se efectúen de forma diaria, puesto que «así habrá más control», dice el vocero de la cartera del Interior.
Todas las instituciones que participan tienen diferentes funciones, en el caso de la Policía vigilar el consumo de drogas y evitar la presencia de menores de edad; Migración es la encargada de verificar que no trabajen personas ilegales; la SAT que la documentación esté en orden; mientras que el Ministerio de Salud controla que se cuente con la licencia sanitaria.