Para todos los ciudadanos preocupados por la plena vigencia de los Derechos Humanos – individuales y sociales – en tiempos de profunda crisis económica y social mundial como la que nos toca vivir, recomiendo la lectura crítica de la obra titulada «Derechos Humanos» escrita por el profesor de Derecho Internacional Público Thomas Fleiner de nacionalidad suiza, contenida en 150 páginas que provocan al cambio de visión y de actitud frente a la abrumadora violación de los derechos fundamentales, texto que fuera publicado en Santa Fe de Bogotá, Colombia en 1999. Pese a darse por sentados los principios de la universalidad y de unidad de los derechos humanos en la comunidad internacional, aún sigue siendo difícil en Guatemala la asimilación, socialización y aplicación del Derecho Internacional de los Derechos Humanos pese a la coincidencia con el ideal de justicia planteado en la parte dogmática de la Carta Magna guatemalteca vigente desde 1985.
El profesor Thomas Fleiner trata con rigor los temas de la dignidad humana, el abuso político, la naturaleza del derecho humano, el monopolio del poder, separación de poderes y derechos humanos del hombre, democracia de la mayoría y derechos humanos, entre otros. Muestro un botón de la obra comentada. Para Fleiner, constituyen derechos fundamentales el derecho de cada uno a vivir, desarrollarse, residir, trabajar, descansar, informarse, convivir con otras personas, casarse y educar sus hijos como todos los demás en el medio en que se encuentra. «Los derechos humanos son los derechos de la persona a vivir conforme a su naturaleza y en comunidad con otras personas». El autor nos confronta con un tema de vibrante realidad nacional como lo es el trato de las fuerzas del orden con el ciudadano en sus diversos ambientes.
Sostiene Fleiner que la policía en cualquier lugar del orbe es un intermediario entre las fuerzas e intereses sociales contradictorios. El gobierno debe impedir la violencia y tiene que vigilar que los conflictos se resuelvan mediante el diálogo, democrático y pacífico. En otro capítulo de la obra, el autor reconoce que sólo el Estado tiene el monopolio del poder y por lo tanto el derecho a recurrir a la fuerza para alcanzar sus objetivos y así cumplir con las leyes vigentes. El profesor Fleiner continúa abordando los temas relativos a los derechos humanos de los delincuentes, la propiedad privada, la libertad de religión, libertad de expresión, libertad de prensa, las minorías étnicas, el derecho a un medio ambiente intacto, y el estado de Derecho. Por razones de peso histórico, el autor reitera el tema del rol de la policía por la plena vigencia del estado de Derecho, para el efecto, lanza un contundente mensaje que debería provocar un profundo cambio en la doctrina policial que debe reflejarse en su trabajo de campo de manera responsable.
Fleiner plantea la firme convicción de que «los gobiernos que toman en serio los derechos humanos tienen que emplear la policía y la administración para proteger a ciudadanos indefensos y minorías de los abusos de la mayoría» (página 90). Todo el breve Tratado de Derechos Humanos de Thomas Fleiner constituye una provocación en el sentido de pretender movilizar la voluntad política para hacer que la maquinaria del estado de Derecho cumpla con la majestad de la ley y la doctrina de los derechos inherentes a la persona en forma pacífica como política de Estado. Este texto formativo debería ser de obligado estudio para todos aquellos funcionarios que tienen responsabilidad en la protección y defensa de los derechos consagrados en la Declaración Universal de Derechos Humanos del 10 de diciembre de 1948. La obra comentada se encuentra disponible en plaza.