Una gí¼izachada con el transporte pesado


La forma como la Honorable Corte de Constitucionalidad resolvió el tema del transporte pesado es, ni más ni menos que, una gí¼izachada, pero es que no podí­a ser de otra manera, porque como dirí­a nuestro recordado poeta Pepe Hernández Cobos, la cosa se les puso «feróstida».

José Antonio Garcí­a Urrea

Resulta que las dos partes en ese conflicto tienen su razón, y cada quien la aplica en las leyes que las amparan. Para mí­, el problema no tiene cariz polí­tico-partidista. Los traileres ocasionan atascos viales, y la Comuna consideró restringirles los horarios de pasar por las calles citadinas, pero los choferes de los cabezales han expuesto sus razones: deterioro de los artí­culos perecederos y además, peligro de ser asaltados, y al Gobierno Central le atinge velar por la comodidad de los ciudadanos.

Y es que la expansión del parque vehicular creció de súbito, y las ví­as no están diseñadas para soportarla. De lo que se lee, en otos paí­ses ocurre lo mismo y se aplican las medidas correctivas sin que afecten a terceros, pero tienen cómo hacerlo.

Dentro de este maremagnun se me ocurre una idea, buena o mala, y es que los transportistas utilizaran en su totalidad el ferrocarril, pues mucha de esa carga va de puerto a puerto, no tiene nada que ver con el tránsito por la ciudad. Para ello tendrí­an que hacer arreglos con los concesionarios de esa empresa, cuidando de que los choferes que manejan los cabezales no se queden sin trabajo.

Eso contribuirí­a a aliviar un poco la situación al proporcionar mayor fluidez al movimiento automovilí­stico y por lo tanto la autonomí­a municipal no tendrí­a problemas.

Como lo he expresado en Butacas anteriores, con voluntad y dándole vueltas al magí­n se pueden encontrar soluciones favorables a muchos problemas.

ITEM MíS: Si la Presidencia de la República y las diputaciones fueran ad honorem, ¿habrí­a tantos aspirantes a esos cargos?