Una era terminó en Cuba y aguardan cambios de Raúl


Fidel Castro estuvo al mando de Cuba desde 1959, pero por una crisis de salud delegó el puesto en su hermano Raúl en febrero del 2006. FOTO LA HORA: archivo

La renuncia del histórico lí­der Fidel Castro y la asunción de su hermano Raúl a la presidencia marcaron en 2008 una nueva etapa en Cuba, que no significó cambios polí­ticos ni trajo hasta ahora las mejoras económicas esperadas por la población.


Durante los meses en que se ausentó públicamente, se hicieron varias especulaciones sobre el futuro de Fidel Castro, incluso se llegó al punto de declararlo muerto. FOTO LA HORA: archivo.

Tras casi medio siglo al mando de Cuba, Fidel Castro, de 82 años, alejado del poder desde julio de 2006 por una grave crisis de salud, descartó una nueva reelección en una nota publicada el 19 de febrero, poniendo así­ fin a una era bajo la cual nació el 70% de los once millones de cubanos.

Su hermano, cinco años menor y quien hasta ese entonces lo sustituí­a de forma temporal, asumió la presidencia el 24 de febrero, apoyándose en los dirigentes históricos y en los militares, y moderando las expectativas que habí­a creado cuando en 2007 anunció «cambios estructurales».

«Existen cuestiones cuyo estudio requiere tiempo» y «la determinación de esas prioridades y el ritmo de su solución partirá invariablemente de los recursos disponibles», dijo al tomar posesión.

Esas esperanzas nacieron también de los debates populares, a fines de 2007, que permitieron una catarsis generalizada y al gobierno identificar los problemas fundamentales.

A fines de marzo el nuevo gobierno suprimió algunas «prohibiciones excesivas» que pesaban sobre la población y permitió el acceso de los cubanos a hoteles, alquiler de autos y teléfonos celulares, así­ como a la compra de computadoras y microondas, todo con divisas.

Sin embargo, no se anunciaron las esperadas reformas migratorias, que se esperaba suprimieran el permiso que regula la salida y la entrada de los cubanos a su paí­s y otras restricciones.

En materia económica el gobierno comenzó la distribución de tierras ociosas y aprobó otras medidas encaminadas a estimular la producción de alimentos, y pospuso para enero la entrada en vigor de un nuevo sistema salarial, de pago por resultado, que debí­a empezar a aplicarse en agosto último.

Tras el crecimiento de 6% del Producto Interior Bruto (PIB) en el primer semestre de este año, la economí­a sufrió el golpe de tres huracanes en setiembre y octubre, que dejaron pérdidas por 10.000 millones de dólares y agudizaron la grave crisis de vivienda en la isla.

La población enfrentó una mayor escasez de productos agrí­colas, mientras el gobierno realizó este año compras contingentes de alimentos por un valor récord de 2.500 millones de dólares.

Los huracanes desaceleraron el crecimiento del PIB, que según cálculos oficiales será de 4%, la mitad del 8% proyectado. Raúl Castro pidió «paciencia» para resolver los problemas, «rigor» y «racionalidad», y su gobierno anunció un reajuste de los planes económicos.

En el ámbito internacional Raúl Castro tuvo un buen año: 185 paí­ses condenaron el embargo de Estados Unidos contra Cuba en la ONU; se reanudó el diálogo y la cooperación con la Unión Europea y se fortaleció la alianza con Venezuela, China, Brasil y Rusia, cuyos gobernantes visitaron la isla y esperan recibir al presidente cubano.

El gobierno también mostró este año mayor apertura a las prácticas religiosas. Raúl Castro asistió a la inauguración de la catedral ortodoxa rusa, recibió a dos cardenales del Vaticano y asistió a la primera beatificación realizada en la isla.

Sin embargo, en polí­tica interna no se registraron avances significativos. El gobierno sólo liberó en febrero a cuatro prisioneros del Grupo de 75 opositores detenidos en 2003, quienes se exiliaron en España, mientras que la disidencia denunció un aumento de la represión con detenciones breves, advertencias y presiones.

El mandatario cubano convocó para 2009 el VI Congreso del Partido Comunista –el primero en 12 años–, vital para precisar los lineamientos polí­ticos y económicos de la revolución.

A lo largo del año Fidel Castro dio señales de que la enfermedad que padece se habí­a estabilizado, ya que recibió a varios gobernantes extranjeros y siguió publicando regularmente artí­culos en la prensa, lo que hace pensar que aún no dejará del todo la escena.