Guatemala se encuentra entre los cientos de países que se comprometieron a cumplir ocho objetivos en materia de desarrollo humano para el 2015, incluyendo la erradicación de la pobreza extrema y el hambre. Faltan 999 días para que se llegue a la fecha límite acordada en las Naciones Unidas con ese propósito, pero el plazo es a todas luces insuficiente y el país se encuentra en extremo alejado de la vía que se requiere para alcanzar los estándares mínimos de calidad de vida propuestos internacionalmente.
ejurez@lahora.com.gt
Incluso, hay quienes creen que ni siquiera en diez o veinte años se puede esperar un cambio para solucionar los problemas del país, en tanto que no se realicen reformas profundas en los sistemas económicos y productivos del país.
De momento existe expectación sobre los alcances que pueda presentar Guatemala en materia de desarrollo, pero eso no significa que las cifras sean alentadoras o esperanzadoras; el consenso de los analistas consultados refiere que los avances son mínimos.
Por eso se espera un replanteamiento de las metas, aunque sin políticas públicas, voluntad política y presupuesto, los alcances siempre serán pobres o mínimos.
¿QUÉ PASARÁ?
Jorge Santos, analista del Centro Internacional para la Investigación en Derechos Humanos, dice que ante el incumplimiento de los objetivos, sin lugar a duda el Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD) buscará un proceso nuevo con temporalidad redefinida para darle seguimiento a las metas en los países que no las alcanzaron.
Santos indica que después de la evaluación se deberá precisar con más detalle el cronograma a seguir, el tipo de esfuerzo que se requiere en cada Estado, el análisis de los recursos necesarios y la definición de los responsables para alcanzar los objetivos.
Pero señala que en el caso particular de Guatemala, se está frente a un Estado que tiene mecanismos débiles de redistribución de los recursos que se producen, y que de no fortalecer el presupuesto y los salarios el país estará muy alejado de darle cumplimiento a las ocho metas.
“Esa es una labor que por un lado le corresponde al Ejecutivo como organismo que diseña las políticas públicas, pero también le corresponde al Legislativo impulsar las acciones que sean necesarias en el marco normativo, particularmente en el caso de asignación del presupuesto general de ingresos y egresos de la Nación”, asegura Santos.
El analista considera que aún con un nuevo plazo hacen falta más esfuerzos que efectivamente demuestren la voluntad política de los partidos por alcanzar estos objetivos, lo cual debería materializarse con una suficiente asignación de recursos y políticas públicas que den cumplimiento efectivo a dichos objetivos, más allá de los programas que pudieran resolver momentáneamente la situación de hambre.
“El planteamiento de los objetivos y sus metas lo que nos indica es cómo poder sostener los esfuerzos, reducir la pobreza en un 50 por ciento, pero que esa reducción pueda ser sostenible en el tiempo”, señala el analista. “Necesitamos por un lado la voluntad política, pero también de la aplicación de políticas públicas que mantengan los esfuerzos que los Estados realizan”, apunta.
SIN AVANCES
Respecto al objetivo de reducir la pobreza extrema, según Santos, el país se encuentra “terriblemente mal”, ya que en la última medición de la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) 2011 se demuestra que hubo una reducción de la extrema pobreza, pero también un alza en la pobreza general, sin que existan todavía hallazgos suficientes para poder demostrar que los dos puntos porcentuales que bajó la extrema pobreza pasaron a ser pobres generales.
Además, se han tenido retrocesos importantes en cuanto a la aplicación de la asistencia social que estaba enfocada, precisamente, en ir disminuyendo los índices de pobreza a través de los programas sociales.
En lo que respecta a la erradicación del hambre los datos son más que desalentadores, puesto que Guatemala ocupa el cuarto lugar en el mundo en la lista de países con mayor cantidad de desnutridos
Solo Guatemala tiene más de la mitad de desnutridos crónicos de la región centroamericana y casi el 50 por ciento de la niñez entre 0 y los 5 años sufren desnutrición crónica, de acuerdo con las estadísticas oficiales.
“Los programas que se han implementado no son lo suficientemente robustos para garantizar efectivamente (el combate) de este proceso de deterioro de las condiciones de vida y de derecho de alimentación para que la población pueda satisfacerse de manera adecuada”.
En educación, Santos indica que es el sector en que se han hecho los mejores esfuerzos, ya que el Ministerio es el ente que recibe mayor cantidad de recursos dentro de la asignación social, y eso ha permitido poder impulsar mayores niveles de cobertura, aunque es de destacar que todavía hace falta mucho para elevarlos niveles de escolaridad
PLANTEAMIENTO REALISTA
Carlos Martínez del Instituto de Problemas Nacionales de la Usac, (Ipnusac), indica que los ODM fueron planteadas abstractamente, sin tomar en cuenta las particularidades de cada país y de esa cuenta es que Guatemala no logrará alcanzar esas metas.
De esa cuenta el analista dice que esa es la razón por la que el PNUD está realizando un planteamiento conforme a las capacidades de cada país, para replantear otro tipo de programas con los que se logre cumplir las metas establecidas, pero que esto se debe realizar con los recursos necesarios.
“Se deben poner metas más concretas y realistas, planificadas con recursos y políticas que se logren en un mediano plazo”, dice Martínez.
Además, indica que el punto no es fijarse nuevos plazos para alcanzar las metas, sino diseñar políticas muy concretas, asignando los recursos necesarios y avanzar en la institucionalidad de esos programas para trabajar en las tareas pendientes.
Martínez considera que en el objetivo del sostenimiento del medio ambiente no se ha avanzado porque Guatemala no le dio el interés necesario, pues se ha enfocado en los otros objetivos como en la mortalidad infantil y reducción de la pobreza, donde concentró sus mayores esfuerzos.
“En términos de medio ambiente lejos de avanzar, lo que se produjo fue un deterioro”, señala el entrevistado, quien, además, señala que en el fomento de una alianza mundial para el desarrollo, el país no avanzó pues solo se dedicó a asistir a conferencias, mientras que el Estado no logró concretar las alianzas necesarias para el desarrollo.
Entre tanto Mirna Montenegro del Observatorio en Salud Sexual y Reproductiva (OSAR), indica ya se está planeando una estrategia llamada Post-Objetivos del Milenio, siendo una de las acciones impulsadas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para analizar las brechas y entender por qué no se cumplieron las metas en salud.
Montenegro manifiesta que en estos temas hay algunos avances, como la Ley para la Maternidad Responsable, la cual dicta un paquete básico de asistencia que debe recibir cualquier mujer.
Además, indica sobre el objetivo de reducir las muertes maternas, en el caso de Guatemala para 2007 se tenía una estadística en razón de muerte materna de 139 por 100 mil nacidos vivos; la meta para el país es de 65 muertes maternas por cada 100 mil nacidos vivos, es decir que no se alcanzó ni la mitad de lo que tenía que haber reducido.
Pero que eso, según la activista, porque cada cuatro años se cambia de gobierno y en ese periodo se cambian los programas. “Los gobiernos no tienen continuidad de las políticas públicas”, entonces sino hay permanencia y sistemas de monitoreo e inversión económica, no se pueden lograr las metas.
Montenegro indica que en lo que respecta a la igualdad de género, se puede analizar el número de mujeres que ocupan cargos en el Legislativo que es uno de los indicadores más fáciles. En Guatemala las mujeres tienen un 13 por ciento de los puestos de diputaciones, lo cual no ha cambiado en cuatro periodos legislativos.
Entonces se evidencia que en el país no se ha trabajado en una igualdad de género, entre tanto reconoce que sí ha habido avances en otros objetivos como la reducción de la mortalidad en menores de 5 años, llegando a 31 muertos por mil.
En este caso sí se han realizado los esfuerzos para este objetivo principalmente en la implementación de vacunas y acceso a la salud, lo cual ha incidido en la reducción de la mortalidad.
En lo que respecta a combatir el VIH/sida, el paludismo y otras enfermedades, se ha avanzado en la atención del paciente, pero que no se ha avanzado en la prevención; en el caso del paludismo se ha tenido un éxito al implementar programas contra esta enfermedad reduciéndose significativamente.
Los analistas consideran que aún con un replanteamiento de los objetivos, Guatemala difícilmente podrá pagar su deuda con el desarrollo social si no se establecen políticas públicas y reformas que resuelvan estructuralmente los principales problemas del país.
DESARROLLO HUMANO
Según el Informe de 2013 sobre Desarrollo Humano (IDH) el valor del Índice de Desarrollo Humano (IDH) de Guatemala para 2012 es 0.581, la categoría de posicionamiento del país es de 133 de los 187 países y territorios. Entre 1980 y 2012, el valor de IDH de Guatemala aumentó de 0.432 a 0.581, un incremento de 34 por ciento o un aumento promedio anual de alrededor de 0.9 por ciento.
La esperanza de vida en Guatemala aumento en 14.1 años, el promedio de años de escolaridad aumentó en unos 1.7 años y de escolaridad previstos aumentaron en 4.7 años.
IDH de Guatemala para 2012 es 0.581. Sin embargo, cuando el valor se descuenta a la desigualdad, el IDH cae 0.389, una pérdida del 33,1 por ciento, debido a la desigualdad en la distribución de los índices de los componentes.
En el caso de Nicaragua y Honduras, muestran pérdidas debido a la desigualdad de 27.5 por ciento y 27.5 por ciento respectivamente. La pérdida media debido a la desigualdad en países con IDH medio es del 24.2 por ciento y para América Latina y el Caribe es 25.7 por ciento.
El Índice de Desigualdad de Género (IDG) refleja las desigualdades basadas en el género en tres dimensiones -reproductiva salud, el empoderamiento y la actividad económica. La salud reproductiva es medida por la mortalidad materna y tasa de fecundidad adolescente, el empoderamiento se mide por la proporción de escaños parlamentarios ocupados por cada género y nivel de la enseñanza secundaria y superior en cada género, actividad económica y es medido por la tasa de participación en el mercado laboral para cada género.
Guatemala tiene un valor de IDG 0,539, ubicándose en el 114 de los 148 países en el índice de 2012. En Guatemala, 13.3 por ciento de los escaños parlamentarios están ocupados por mujeres, y el 12. 6 por ciento de las mujeres adultas han alcanzado un grado medio o superior de educación en comparación con el 17.4 por ciento de los hombres.
Por cada 100 mil nacidos vivos, 120 mujeres mueren por causas relacionadas con el embarazo, y es la tasa de fecundidad de las adolescentes de 102.4 nacimientos por cada mil nacidos vivos. La participación femenina en el mercado laboral es del 49 por ciento frente a 88.3 para los hombres.
Los datos de las encuestas más recientes disponibles para la estimación de las cifras del Índice de Pobreza Multidimensional (MPI) para Guatemala se recogieron en 2003. En Guatemala 25.9 por ciento de la población vivía en condiciones de pobreza multidimensional (‘conteo’ el MPI), mientras que un adicional de 9.8 por ciento eran vulnerables a múltiples privaciones.
La intensidad de la privación -es decir, el porcentaje medio de privación que sufren las personas que viven en situación de pobreza multidimensional- en Guatemala fue de 49.1 por ciento.
El valor MPI del país, que es la proporción de la población multidimensional pobres ajustado por la intensidad de las privaciones, era 0.127. Las contribuciones de las privaciones en cada dimensión de la pobreza en general contemplan un panorama completo de las personas que viven en la pobreza en Guatemala.