Una desafiante figura contra estadounidenses


Imagen de un marine de Estados Unidos en Irak.

Con su bigote elegantemente cortado, sus gafas de fina montura y un aire de joven universitario, Abu Abdalá es, en realidad, un temido imán de un grupo de combatientes sunitas que siguen con su «jihad», o guerra santa, contra «el ocupante» estadounidense en Irak.


Imán de una mezquita de la periferia de Bagdad, que se niega a ubicar «por evidentes razones de seguridad», este hombre de unos 40 años afirma poder movilizar entre 30 y 300 combatientes sunitas.

Aunque la situación de la seguridad mejoró en Irak y la mayorí­a de las milicias sunitas ayudan a los estadounidenses en la lucha contra la red Al Qaeda en el paí­s, «la jihad continúa, incluso si nuestras operaciones disminuyeron», explica Abdalá en un encuentro discreto en un hotel de Bagdad.

Contactado a través de un ex dirigente del partido Baas (del fallecido ex dictador iraquí­, Saddam Hussein), Abu Abdalá se define como «un combatiente del islam que lucha para la liberación de Irak».

Según cuenta Abdalá, sus combatientes realizan dentro y en los alrededores de Bagdad emboscadas, disparos de morteros, acciones de francotiradores, colocación de artefactos explosivos pero no atentados suicidas.

Sus declaraciones, sin embargo, no han podido ser confirmadas por ninguna fuente independiente.

«Apuntamos prioritariamente a los estadounidenses» pero también «al ejército iraquí­ y a los comandos de la policí­a», afirma este hombre de mirada de acero y cortante forma de hablar.

Su grupo no está afiliado a ninguno de los grandes movimientos de la insurrección sunita en Irak. Está comandado por una «chura» (consejo consultivo) y no por un lí­der, «para evitar que su captura o su muerte paralicen las actividades de los muyahidines», subraya el imán.

Miembro de esa «chura», Abdalá se afeitó la barba y dejó la tradicional vestimenta árabe, de forma que cuando pasea por Bagdad pasa totalmente desapercibido con sus pantalones de pinzas y su camisa color azul cielo.

Asegura haber comprendido el gran interés que tiene «hablar con la prensa» y, por eso se exculpa de los secuestros y asesinatos de periodistas extranjeros y dice que los realizaron «criminales infiltrados por la resistencia».

«Los sunitas perdieron mucho en la guerra. Ahora es necesario reestructurarse polí­ticamente», dice al reconocerse, por ahora, en las posiciones del Frente de la Reforma y la Jihad (FRJ), una coalición de grupos armados creada en mayo de 2007.

«Cooperamos un tiempo con los hombres de Al Qaeda», reconoce. «A veces poní­an a nuestra disposición un especialista en explosivos o un francotirador. Y cuando se hicieron demasiado potentes, tení­amos que pedirles su permiso para realizar nuestras operaciones», cuenta.

Sin embargo, Abdalá señala cómo ahora, «Al Qaeda está terriblemente debilitada» en Irak.

«Sus primeros combatientes eran eficaces y bien formados pero la mayorí­a murieron o fueron capturados. Y con la llegada de los árabes, Al Qaeda se vio infiltrada por numerosos espí­as» que trabajan para paí­ses de la región y contribuyen a su declive, explica.

El imán admite que aún «frecuenta» militantes de Al Qaeda, si bien se niega a decir cuántos.

En cuanto a los milicianos Sahwas, los ex insurgentes sunitas que ayudan al ejército estadounidense, los califica de «hermanos» pero juzga un fracaso ese «proyecto estadounidense» en el que los «Sahwas ya no controlan su destino», recalca con un gesto de desprecio.