La educación de una persona se inicia estando en el útero de su madre y continúa con la llamada educación inicial, luego los niveles de preprimaria, primaria, básico y diversificado. Es un proceso sumatorio, constante y progresivo, durante 18 años aproximadamente. El ser humano es sistémico, complejo, con una diversidad que produce necesidades especiales individuales que no son ni uniformes ni lineales, pero que sí tienen que cubrir un proceso «curvial» en cuanto a educación concierne. El ser humano, todos, no importa color, tamaño, estatus socioeconómico, lugar donde viva, nace con lo que llamo tan a menudo, las 3 C´s, cabeza, corazón y cuerpo, un ser total y por consiguiente produce durante el proceso educativo, la necesidad de que se atiendan las tres formaciones, académica, práctica y la personal. El niño y el joven en el sistema educativo tienen que participar en esa Formación Personal que el título indica (personal) y a lo largo de todos los años que toma este proceso educativo, que es de FORMACIí“N y NO de especialización.
He abogado por más de 40 años para que el programa de estudios o sea el currículo de la educación formal, incluya una FORMACIí“N PERSONAL que resulte en la participación activa e interactiva de los niños y jóvenes con todos sus sentidos e integrada a todo lo que hace el resto del tiempo en ese proceso educativo formal para propiciar su propio crecimiento en valores, actitudes y conductas que serán beneficiosas para la sociedad en que viva y participe, hablemos de hoy y del futuro. Hay que dar la oportunidad de que sea significante para ellos en estos 18 años de la educación formal que es realmente el período en la vida de los niños y jóvenes cuando se forman y arraigan los valores, actitudes y conductas que regirán el resto de su vida. Los maestros son las guías que deben dedicar el conocimiento y el tiempo necesario a esa formación.
La inteligencia emocional es tal vez, más importante que cualquiera de las otras inteligencias múltiples (parte de la Formación Personal). La razón es que todo estímulo, propio o del ambiente, tiene que pasar por el filtro del sistema límbico ?amígdala- que controla todas las emociones y condiciona en un buen porcentaje lo que se aprende y Cí“MO lo aprenden y luego Cí“MO afecta lo que se hace (conducta) en un grupo social. Siempre he dicho que el sistema límbico juega un papel muy importante en el proceso educativo; si ese sistema se cierra o rechaza los estímulos del ambiente o los propios, estos no pueden pasar a la corteza cerebral, sitio del aprendizaje.
Hoy día, hombres de negocios, que imparten cursillos sobre cómo debe el ser humano actuar en un grupo social, enfatizan la necesidad de entender las emociones y cómo ellas afectan las relaciones en el trabajo y a la empresa. A mi juicio, no es ya siendo adulto que se debe recibir un «cursillo»; debería la persona haber participado en esa Formación Personal a lo largo de 18 años, durante su proceso educativo, para poder relacionarse bien con su grupo y afectar positivamente a la empresa para la que trabaje.
En Guatemala, aproximadamente el 50% de la población es menor de 18 años. ¿Cuál es la responsabilidad del sistema educativo en la formación de los niños y jóvenes para su participación en la sociedad actual y en la futura? Se habla mucho de corrupción pero… ¿Cuándo se implanta (valor) la HONESTIDAD? Creo que es a temprana edad y que estaría incluido en el programa de FORMACIí“N PERSONAL para ser arraigado profundamente.
En mi libro «Liderazgo: Una nueva conceptuación», hablo sobre valores; ejemplo: «Saber escoger entre lo correcto y lo equivocado», tener «integridad personal, ser recto en todo sentido» y siempre mantener un «alto estándar personal». En otro capítulo hablo de «sentido de ayuda para los otros, para mejorar, extender la mano». ¿A qué edad se enseñan esos valores?
Para terminar con la FORMACIí“N PERSONAL, en diversificado, hago a los estudiantes, estas cinco preguntas:
1. ¿Quién soy psicológicamente? 2. ¿Quién soy físicamente? 3. ¿Qué estoy haciendo ahora? 4. ¿Hacia dónde quiero ir? 5. ¿Cómo voy a llegar?
El conocerse a sí mismo, sus puntos fuertes y sus puntos débiles, no se hace en un «cursillo» y ya de adulto. El ser humano SE FORMA durante los primeros 18 años de vida PARA toda SU VIDA.