Una de tres


La educación de una persona se inicia estando en el útero de su madre y continúa con la llamada educación inicial, luego los niveles de preprimaria, primaria, básico y diversificado. Es un proceso sumatorio, constante y progresivo, durante 18 años aproximadamente. El ser humano es sistémico, complejo, con una diversidad que produce necesidades especiales individuales que no son ni uniformes ni lineales, pero que sí­ tienen que cubrir un proceso «curvial» en cuanto a educación concierne. El ser humano, todos, no importa color, tamaño, estatus socioeconómico, lugar donde viva, nace con lo que llamo tan a menudo, las 3 C´s, cabeza, corazón y cuerpo, un ser total y por consiguiente produce durante el proceso educativo, la necesidad de que se atiendan las tres formaciones, académica, práctica y la personal. El niño y el joven en el sistema educativo tienen que participar en esa Formación Personal que el tí­tulo indica (personal) y a lo largo de todos los años que toma este proceso educativo, que es de FORMACIí“N y NO de especialización.

Raymond J. Wennier

He abogado por más de 40 años para que el programa de estudios o sea el currí­culo de la educación formal, incluya una FORMACIí“N PERSONAL que resulte en la participación activa e interactiva de los niños y jóvenes con todos sus sentidos e integrada a todo lo que hace el resto del tiempo en ese proceso educativo formal para propiciar su propio crecimiento en valores, actitudes y conductas que serán beneficiosas para la sociedad en que viva y participe, hablemos de hoy y del futuro. Hay que dar la oportunidad de que sea significante para ellos en estos 18 años de la educación formal que es realmente el perí­odo en la vida de los niños y jóvenes cuando se forman y arraigan los valores, actitudes y conductas que regirán el resto de su vida. Los maestros son las guí­as que deben dedicar el conocimiento y el tiempo necesario a esa formación.

La inteligencia emocional es tal vez, más importante que cualquiera de las otras inteligencias múltiples (parte de la Formación Personal). La razón es que todo estí­mulo, propio o del ambiente, tiene que pasar por el filtro del sistema lí­mbico ?amí­gdala- que controla todas las emociones y condiciona en un buen porcentaje lo que se aprende y Cí“MO lo aprenden y luego Cí“MO afecta lo que se hace (conducta) en un grupo social. Siempre he dicho que el sistema lí­mbico juega un papel muy importante en el proceso educativo; si ese sistema se cierra o rechaza los estí­mulos del ambiente o los propios, estos no pueden pasar a la corteza cerebral, sitio del aprendizaje.

Hoy dí­a, hombres de negocios, que imparten cursillos sobre cómo debe el ser humano actuar en un grupo social, enfatizan la necesidad de entender las emociones y cómo ellas afectan las relaciones en el trabajo y a la empresa. A mi juicio, no es ya siendo adulto que se debe recibir un «cursillo»; deberí­a la persona haber participado en esa Formación Personal a lo largo de 18 años, durante su proceso educativo, para poder relacionarse bien con su grupo y afectar positivamente a la empresa para la que trabaje.

En Guatemala, aproximadamente el 50% de la población es menor de 18 años. ¿Cuál es la responsabilidad del sistema educativo en la formación de los niños y jóvenes para su participación en la sociedad actual y en la futura? Se habla mucho de corrupción pero… ¿Cuándo se implanta (valor) la HONESTIDAD? Creo que es a temprana edad y que estarí­a incluido en el programa de FORMACIí“N PERSONAL para ser arraigado profundamente.

En mi libro «Liderazgo: Una nueva conceptuación», hablo sobre valores; ejemplo: «Saber escoger entre lo correcto y lo equivocado», tener «integridad personal, ser recto en todo sentido» y siempre mantener un «alto estándar personal». En otro capí­tulo hablo de «sentido de ayuda para los otros, para mejorar, extender la mano». ¿A qué edad se enseñan esos valores?

Para terminar con la FORMACIí“N PERSONAL, en diversificado, hago a los estudiantes, estas cinco preguntas:

1. ¿Quién soy psicológicamente? 2. ¿Quién soy fí­sicamente? 3. ¿Qué estoy haciendo ahora? 4. ¿Hacia dónde quiero ir? 5. ¿Cómo voy a llegar?

El conocerse a sí­ mismo, sus puntos fuertes y sus puntos débiles, no se hace en un «cursillo» y ya de adulto. El ser humano SE FORMA durante los primeros 18 años de vida PARA toda SU VIDA.