Madrid, 14 jun (dpa) – Sergio García Ramírez (Guadalajara, México, 1938) está en Madrid con motivo del V Congreso Mundial contra la Pena de Muerte, que se clausura mañana. Abogado y miembro del PRI, el partido de Enrique Peña Nieto, es una voz autorizada en la cita: de 1997 a 2010 presidió la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
En entrevista con dpa celebra que América Latina sea una de las regiones del mundo «más avanzadas» en la lucha contra la pena capital, que solo existe ya en Cuba y Guatemala, y en esos países hace ya años que no se ejecuta. Pero advierte: «Que no haya habido ejecuciones no quiere decir que no las vaya a haber».
dpa: ¿Es admisible la pena de muerte en algún caso?
García Ramírez: «En ninguno. El Estado no tiene derecho a privar de la vida. Al infractor hay que separarlo de la sociedad a través de penas privativas de la libertad. Pero de ninguna manera privarle de la vida, porque además de ser injusto e ilegítimo, es inútil, porque no es disuasivo para la comisión de nuevos delitos».
dpa: ¿Cuál es la principal aportación de los Congresos contra la Pena de Muerte?
García Ramírez: Seguir soltando la gota de agua que perforará la piedra. Se han obtenido buenos avances en las negociaciones entre Estados, en el marco de la ONU, la OEA y otras organizaciones. Permiten caminar, con un poco de lentitud pero paulatinamente, en la dirección adecuada. Este congreso contribuye a mantener firme el rumbo y a conservar la preocupación general en torno a la abolición.
dpa: ¿Es posible la abolición universal de la pena capital?
García Ramírez: «No es una utopía, aunque sí un objetivo que se alcanzará en un plazo más largo del que quisiéramos. Hay diferencias culturales, tradiciones jurídicas, resistencias que libran una fuerte batalla en favor de la retención de la pena de muerte. Vencer las tradiciones no es algo sencillo. Hace 50 años, la mayor parte de los países, incluyendo el mío, eran retencionistas de la pena de muerte, y ahora son la minoría. Se va caminando en una buena dirección y culminará algún día en una abolición universal.
dpa: ¿La condición es que todos los países del mundo sean democráticos?
García Ramírez: Van muy de la mano el respeto a los derechos humanos -y la pena de muerte es contraria a ellos- y el fortalecimiento de regímenes democráticos. Pero al mismo tiempo observemos la paradoja: algunos países señalados como democráticos son retencionistas.
dpa: Guatemala mantiene la pena de muerte en su ordenamiento jurídico y en Cuba, las últimas ejecuciones, datan de 2003.
García Ramírez: Cuba y Guatemala son abolicionistas de facto, porque no ha habido ejecuciones en los últimos años. Pero cuidado: que no haya habido no quiere decir que no las vaya a haber. Tiene que llegarse a la abolición. América Latina es una de las regiones, como Europa, en que la pena de muerte ha desaparecido en la gran mayoría de los Estados. En ese sentido es una de las regiones más avanzadas.
dpa: De México se dice que hay una gran impunidad, porque solo un dos por ciento de los delitos termina en condena. ¿Por qué?
García Ramírez: Tiene que ver con falta de preparación y eficacia suficiente de las corporaciones de persecución de los delitos, de los mecanismos de prevención y también con una corrupción antigua y muy arraigada. Hay que luchar contra la impunidad aplicando la ley sin excepciones. Cero tolerancia a la corrupción y a la ineficiencia. Ahora estamos en el inicio de una nueva etapa de gobierno que arranca con buenas expectativas. Creo que los planteamientos políticos son correctos, pero el tema no se va a resolver en el cortísimo plazo.
dpa: ¿Cuál es la situación de los derechos humanos en México?
García Ramírez: Ha habido buenos avances. Tenemos un ombudsman muy fuerte, del año pasado una reforma constitucional estupenda en esta materia y, sobre todo, se ha creado una cultura de derechos humanos más fuerte. Los tribunales han abierto la puerta a las sentencias de la Corte Interamericana. Pero también hay signos evidentes de que en algunos sectores las cosas no van bien. Hay violencia, corrupción, impunidad, violación de derechos humanos en relación con grupos vulnerables como migrantes y mujeres. La tendencia es positiva, pero la realidad es desigual.
dpa: ¿Y en América Latina?
García Ramírez: En algunos países las cosas han mejorado, sobre todo donde se ha afirmado el desarrollo democrático. Hace 50 años teníamos un conjunto de dictaduras, en su mayoría militares. Ahora ya no. La forma en la que la democracia ha caminado ha favorecido la observancia de los derechos humanos. Pero falta mucho, por supuesto. Hay algunos países muy rezagados y otros muy avanzados.
dpa: ¿Cuál es su opinión del proceso al ex dictador guatemalteco Efraín Ríos Montt, tras la anulación de la condena por genocidio?
García Ramírez: Hubo algún problema de carácter procesal que privó de sustento al proceso y ahora nos tiene en incertidumbre. Yo pediría que quienes siguen procesos en contra de personas señaladas como infractoras graves de derechos humanos cuiden mucho los aspectos procesales, internacionalmente o nacionalmente. Un descuido procesal donde hay un auténtico Estado de derecho puede derrumbar un proceso.