Una convención para proteger la biodiversidad


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Recientemente se celebró en Hyderabad, en la India, la XI Conferencia de las Partes de la Convención sobre Diversidad Biológica, y por lo que se escribió en nuestros medios de información fue un evento que pasó desapercibido.

Eduardo Blandón


No obstante, Guatemala tuvo una participación importante con cinco delegados: Erick Cabrera, secretario ejecutivo del CONAP; Stefan Vásquez, directora de Cooperación Internacional; Edgar Selvin Pérez, director de la Oficina Técnica de Biodiversidad; Otto García de FONACON y Ramiro Batzín, también del CONAP.

El encuentro tuvo dos propósitos fundamentales: promover la cooperación internacional en materia de protección a la biodiversidad y comprometer a los Estados en acciones concretas para contener la desaparición de las especies animales y vegetales.  Con tales intenciones se reunieron los representantes de más de 180 Estados, en el que al finalizar la actividad, se alcanzó el compromiso de doblar de aquí al 2015 las contribuciones tanto públicas como privadas.

Según la WWF Internacional (World Wide Fund for Nature) se necesitarían 200 millardos de dólares para cumplir con los objetivos que las Conferencias sobre Diversidad se han trazado desde hace algunos años.  Una cifra muy elevada que exige una voluntad de cooperación por parte de los Estados y de financistas privados bastante generosa.

Según los comunicados de prensa de los organizadores, las ayudas deben permitir alcanzar los objetivos de aquí al 2020, tales como el desarrollo de las áreas protegidas en tierra y mar, la lucha contra la pesca excesiva y la restauración de al menos 15 por ciento de los ecosistemas degradados. 
Los países en vías de desarrollo, como contraparte, se han comprometido en ofrecer garantías sobre la utilización de los fondos y poner ellos mismos en obra las estrategias nacionales y los medios para preservar la biodiversidad.   Esa es la razón por la que Guatemala asistió a la Conferencia y en lo que se han responsabilizado con su participación.

La información de los ambientalistas causa mareo.  Hablan de explotación excesiva de los recursos, deforestación y contaminación.  Indican que casi un tercio de las especies está actualmente amenazado de extinción.  Es el caso de un anfibio de cada tres, de un ave de cada ocho, más de un mamífero de cada cinco y más de una conífera de cada cuatro. 

El CONAP afirma que Guatemala es uno de los diez países más vulnerables respecto a los embates del cambio climático.  Por esta razón ha solicitado al Fondo Mundial del Medio Ambiente (Global Environment Fund) que nuestro país sea reclasificado sobre las cuotas que recibe como financiamiento multilateral (alrededor de 15 millones de dólares).  Como meta global, Guatemala debería recibir (según el CONAP) por lo menos 16 millones de dólares en biodiversidad (similar a Costa Rica), al menos US$10 millones en cambio climático y otros US$10 en sinergia de convenciones, esto haría que el país reciba por lo menos 30 millones de dólares cada cuatro años.

Como puede verse, la protección a la biodiversidad es importante y Guatemala está en consonancia global con las preocupaciones sentidas por los demás gobiernos del mundo. 

Ojalá los responsables del CONAP aprovechen cada centavo que contribuya a la protección de nuestro medio ambiente.   Está en ellos hacer la diferencia respecto a las demás instituciones del Estado.