Una buena oportunidad


La nación existe porque hay quienes la describen y, al hacerlo, le dan forma a realidades, ideas, costumbres. De ese modo, sentenciado por Monsiváis en su discurso de la crónica periodí­stica, se establece la necesidad de nutrir en la memoria colectiva los momentos históricos de las sociedades.

Eswin Quiñónez
eswinq@lahora.com.gt

Basta con detenerse en un minúsculo tiempo para contemplar -e indignarse, basta recordar-, lo complejo e imperfecto que parece el imaginario paí­s en que nos movemos diariamente. Procuro por ejemplo, divorciarme de esos nacionalismos cí­vicos-milicianos adquiridos en la educación formal y entender que un grueso número de la población puede percibirse a sí­ mismo como un extranjero en la propia tierra. Porque carecemos de identidad y porque en cada momento se buscan las diferencias y menos simpatí­as.

Todos los dí­as nos topamos con gente que se avergí¼enza de la otra gente. Y si es indí­gena, peor. Condición aparte que ha servido durante muchos años para consagrarse la hegemoní­a de los que sin sentirse guatemaltecos, adoptan a los guatemaltecos como medios de producción. Así­ se han ido formando las enormes zanjas sociales que han hecho ajena la palabra cohesión del imaginario colectivo.

En ese contexto de evidenciarnos débiles y construirnos fuertes, llega oportuna la celebración del Foro Social que ha dejado hondas huellas en los otros paí­ses en que se han congregado los sectores progresistas de América Latina.

Se abre el debate. Hay un abanico amplio de temas, pero con un eje central que podrí­a constituirse como la igualdad de los pueblos y la transformación de la conciencia social para desarrollar, más allá de un pensamiento crí­tico, una visión amplia sobre las iniciativas de cambio social.

No hay una sede mejor para el desarrollo del Foro Social de las Américas, y es que la Universidad de San Carlos se ha visto desgastada perdiendo fuerza en su lucha histórica de la que se sentí­an identificadas muchas generaciones. Será una semana con una buena oportunidad para participar y verse reflejado en los espejos de América Latina. Con ello lograr que en la descripción de nuestras sociedades la realidad no duela tanto.