Esa gente da la impresión de los perritos ateridos cuando se halla en el «paraíso» socialista o comunista, pero aquí son palabreros y «muy valientes».
Los horribles espectáculos del cadalso espeluznan y nadie quisiera que se realizaran, como nadie a la vez deseara que los desalmados criminales aplicaran la pena de muerte a cada rato y por cualquier motivo. Todos los días esas criaturas demoníacas asesinan a personas honradas, inocentes e inermes que instintivamente o por amor propio oponen resistencia a sus hechos de barbarie. ¡Ah!, pero aun por un agarrón de la autoridad, porque sean objeto de un zurrapelo, porque se les reduzca a prisión, porque no les permitan usar teléfonos celulares ni visitas de familiares o compinches, porque los trasladen a otros centros carcelarios o por cualquier otro motivo, vociferan, patalean, insultan, agraden a los custodios y protestan con violencia en toda forma hasta contra su suerte perra.
En los reclusorios dormitan y vegetan más de treinta reos condenados a morir por causa de sus niñerías, pero por existir un convenio de naciones, dizque en honor a los «derechos humanos» y también a los inhumanos que han pisoteado y masacrado los mentados derechos, están como en eterna «capilla ardiente».
No deja de ocasionar menosprecio e irrespeto al Organismo Judicial el hecho de que no se cumplan sus resoluciones o sentencias. Eso está siendo considerado como una burla a los administradores de la justicia en general.
Los diversos sectores sociales abogan por el estado de Derecho para que la vida nacional transcurra normal y felizmente ¡en el marco de la «santa democraciaaa»!!!
Es hora de que el «Gran Jefe» no deba andarse con alilayas o pretextos respecto de la bolita de fuego del recurso de gracia para evitar tantas desgracias al pueblo honrado. Debe aceptar sin tanto bla, bla, blá ni vacilaciones dicho papel, como lo impone la tradición de justicia. Deberá estar consciente de su «rol» y comprender que ha sido y sigue siendo el rey con la corona y todos sus atributos bien puestos…