La pretensión del presidente de Colombia, Juan Manuel Santos de incorporarse a la OTAN, ha originado muchas reacciones de preocupación entre los movimientos progresistas de América, pues una decisión de esa magnitud representaría una amenaza para la paz de la región.
Probablemente algunos de los lectores no saben qué es la OTAN. Al respecto, es oportuno citar que la semana pasada la cadena internacional de televisión Telesur, transmitió una documental muy ilustrativa acerca de los orígenes, objetivos y acciones de esa organización.
La OTAN es el resumen de las siglas que identifican a la Organización del Tratado del Atlántico Norte.
Tomando como fuente el documental de Telesur, la OTAN es una alianza militar entre Estados Unidos y algunos países europeos. Fue creada a mediados del siglo pasado con objetivos defensivos que buscaban evitar que el bloque soviético se expandiese una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial.
En las últimas décadas, la OTAN participó en numerosos conflictos bélicos dejando en evidencia su interés real: el imperialismo económico y cultural. Con la excusa de defender los derechos humanos, la OTAN ha dejado hasta el momento miles de víctimas civiles inocentes.
El destacado sociólogo argentino, Atilio Borón, entrevistado en esa documental, explica que actualmente la OTAN ya tiene presencia en el Atlántico Sur. Otros académicos que también externaron sus puntos de vista, dijeron que la OTAN es un instrumento para mantener la hegemonía militar en gran parte del mundo, apareciendo como una “protectora de la democracia y la libertad”. Su verdadera intención es extenderse a todas las regiones y de esta manera dominar el mundo.
La OTAN surgió para enfrentar a la Unión Soviética y con la desaparición de ese bloque, muchos pensaron que la existencia de la referida alianza militar ya no tenía ningún sentido. Sin embargo, fue sometida a una reconversión ligada directamente con los intereses de las potencias imperiales, para controlar los recursos naturales como el petróleo, el oro, la plata, etc. Esto es lo que modernamente se conoce como la recolonización.
La agresión armada de la OTAN contra Libia para derrocar al gobierno de Muhamar Al Gadaffi y repartiendo el control de sus yacimientos petroleros entre los países miembros de esa alianza militar, puso al descubierto la rapiña de esa organización.
Los actuales ataques terroristas contra Siria, las amenazas a Irán y la guerra mediática contra la estabilidad política de Venezuela, coincidentemente tres países con grandes recursos del oro negro, son antecedentes que deben mover hacia una reflexión serena sobre que está en marcha una embestida brutal para abortar las aspiraciones de verdadera autonomía de numerosos pueblos de América Latina, que con todo derecho rechazan la sumisión ante los poderes imperiales.