Apartadas de la hostilidad callejera, que en vez de ofrecer oportunidades de desarrollo a la niñez y juventud representa un camino a la criminalidad, se encuentran las Escuelas Abiertas, centros multidisciplinarios que pretenden reparar los daños causados por la violencia al ámbito social.
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Hasta hace un par de meses las cosas eran totalmente distintas en la zona 18 capitalina; durante los fines de semana se podía encontrar a decenas de jóvenes reunidos en pequeños grupos alrededor de tiendas y bares, ideando distintas formas para pasar el tiempo.
«Los muchachos llegaban a comprar licor y algunos hasta destruir las cosas de los vecinos, porque no tenían nada en que ocuparse», cuenta una vecina.
La zona 18, igual que otros 54 puntos del departamento de Guatemala son considerados como «zonas de riesgo», donde el gobierno ha puesto en funcionamiento el Programa de Escuelas Abiertas, que tienen el objetivo de acercar a los miembros de las comunidades para fomentar la integración social.
A pesar de que el programa lleva pocos meses de haber iniciado en seis municipios de Guatemala, los resultados son palpables con una importante afluencia de niños, niñas y jóvenes a las actividades deportivas y talleres de educación no formal, que en gran medida los alejan de las pandillas y el consumo de estupefacientes.
En riesgo
Bienvenido Argueta, coordinador de «Escuelas Abiertas», señala que el programa está dirigido a la población en áreas altamente conflictivas en regiones urbanas, como son las zonas 7, 18 y 25 de la Capital, y los municipios de Villa Nueva, Santa Catarina Pinula, San Pedro Ayampuc y Villa Canales.
«La débil infraestructura social en esas zonas, hace que los jóvenes no encuentren espacios para desarrollarse mental y físicamente, pero sobre todo pierdan la oportunidad de integrarse a sus comunidades», señala.
En consecuencia, las actividades que se desarrollan durante los fines de semana en las escuelas públicas están encaminadas a fomentar la cohesión social a través de actividades de sana competencia.
Argueta señala que las 54 Escuelas Abiertas atraen a más de 12 mil niños y jóvenes de diversas edades, quienes aprovechan de forma efectiva su tiempo de ocio ocupándose en el aprendizaje de artes escénicas y plásticas, así como también en deportes o cursos de computación.
Cambio estructural
Al respecto, Abner Paredes, representante juvenil del Centro de Acción Legal en Derechos Humanos (CALDH) opina que los esfuerzos realizados para fomentar la integración juvenil a la sociedad, son aceptados y respetados por las organizaciones sociales.
Sin embargo, considera que el Gobierno también debe atender los problemas estructurales que acercan a los jóvenes hacia las actividades ilícitas, por medio del fortalecimiento de las políticas públicas que aún no han sido ratificadas por el Ejecutivo.
Paredes refiere que durante la campaña proselitista realizada a finales del año posado, los candidatos a ocupar la presidencia de la República -incluyendo a ílvaro Colom- firmaron una carta para comprometerse a ratificar y aplicar las políticas públicas que impulsan CALDH, entre otras organizaciones.
El activista cuenta que las organizaciones que trabajan en pro de los derechos de la niñez realizan un análisis sobre el progreso de Escuelas Abiertas, para emitir finalmente una declaración sobre el proyecto.
Comunicación social
A criterio de los representantes del Consejo de Cohesión Social, entidad a cargo de Escuelas Abiertas, este programa ha rebasado las expectativas en cuanto a aceptación y participación de las comunidades beneficiadas.
En ese sentido, explican que además de los niños y jóvenes, los padres de familia se han interesado en formar parte de los equipos de trabajo encargados de impartir los talleres, brindar seguridad a las escuelas y colaborar con la elaboración de los almuerzos y refacciones que se distribuyen de forma gratuita.
Un ejemplo de ello es José Camposeco, padre de dos niños, quien acude los domingos a impartir los talleres de fútbol, mientras que Luceida Gramajo, su esposa, colabora enseñando manualidades a los niños más pequeños.
Debido a los resultados que hasta ahora ha dejado este proyecto, Argueta espera que el próximo año se abraque a 300 escuelas en el interior de la República, donde las necesidades de cohesión social sean realmente necesarias.
54
Escuelas abiertas
9
íreas cubiertas en Guatemala
12 mil
Niños y jóvenes beneficiados
Q11 millones
Invertidos por Cohesión Social
300
Escuelas abiertas como meta en 2009
El programa Escuelas Abiertas propone diversas opciones para los niños, niñas y jóvenes que disponen de tiempo libre durante los fines de semana.
Deporte: futbol, baloncesto, ajedrez, tenis de mesa, karate.
Artes: teatro, canto, dibujo, pintura, danzas (break dance).
Educación: inglés, computación, artes manuales.