El pasado viernes, en su columna del diario Prensa Libre, Alfred Kaltschmitt abordó un tema que ha pasado inadvertido y que compromete seriamente la estabilidad del sistema financiero nacional. Posiblemente porque la columna salió cuando todo mundo estaba pensando en la inminente segunda vuelta electoral no ha provocado las repercusiones deseadas y deseables, pero es urgente que los distintos sectores se pronuncien al respecto porque el columnista explicó que la Junta Monetaria decidió permitir que los bancos «registren la deuda de largo plazo como capital, facultando a los bancos nacionales el poder sustituir deuda subordinada o de largo plazo, por capital propio de los banqueros, lo cual viola los Principios de Basilea.»
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Hay que recordar que el sistema financiero se nutre con el dinero de los depositantes y que el Estado, en el caso nuestro por medio de instituciones como la Junta Monetaria y teóricamente la Superintendencia de Bancos, tiene la obligación de velar por los intereses de la clientela. Lo resuelto por la autoridad monetaria, según el artículo del colega de Prensa Libre, pone en situación de volatilidad esa seguridad y estabilidad que debe por fuera ofrecer el sistema de los bancos del país y por ello es que tanto las autoridades del Banco de Guatemala, como todas aquellas entidades representadas en la Junta Monetaria, tendrían que emitir ahora una opinión al respecto.
Yo quisiera escuchar el criterio de los delegados del Consejo Superior Universitario de la Universidad de San Carlos y conocer cuál fue su postura cuando se produjo ese planteamiento. Me interesa mucho conocer el criterio de la Presidenta del Banco de Guatemala tras la columna de Alfred Kaltschmitt, porque se supone que su criterio técnico tiene que haber sido determinante en la toma de decisiones. Y por supuesto que es importante conocer la opinión y postura del gobierno de la República que mantiene la mayoría de representaciones de la Junta y sin cuyo concurso no se pueden adoptar ese tipo de medidas trascendentales.
Es bueno también pedirle ahora al Presidente Electo y su equipo de gobierno, especialmente al licenciado Barquín que tiene amplia experiencia en cuestiones bancarias y de supervisión, porque al fin y al cabo si se producen problemas en el futuro será su gobierno el que tendrá que enfrentar las consecuencias. Ya hemos visto el drama de miles de personas que confiaron en un sistema bancario que supuestamente estaba plenamente garantizado por las autoridades monetarias y que se sintieron alentadas a depositar su dinero por las constantes declaraciones de esas autoridades afirmando la absoluta solidez del sistema para luego quedarse en la calle.
Eso no puede volver a ocurrir y por ello es que una columna como la que publicó el pasado viernes en Prensa Libre Alfred Kaltschmitt amerita un amplio debate y una información completa de la misma Junta Monetaria que no puede adoptar decisiones de tanta importancia casi a hurtadillas, a espaldas de los intereses de la población y para satisfacer únicamente el interés y punto de vista de los accionistas de los bancos. Urgen respuestas sobre un tema tan serio y delicado.