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El experto, miembro del comité de ética de la Sociedad de Periodistas Profesionales de Estados Unidos, sostiene que los intereses empresariales no deberían influir en el periodismo, los redactores pueden convencer a sus jefes de iniciar proyectos de ética en los medios de comunicación y que los jóvenes estudiantes de periodismo pueden dar el primer paso para transparentar la comunicación mediática.
LA HORA: La conformación de los medios los obliga a funcionar como empresas -que al final lo son-, y estando en época de crisis, ¿qué tanto se puede pasar por encima de la ética periodística?
ADRIíN URIBARRI: Es necesario mantener una férrea división entre el aspecto empresarial y el periodístico, dentro los medios de comunicación. Si influye sobremanera lo empresarial, poco a poco desaparece la ética en el plano periodístico. Por ejemplo, si un anunciante compra un espacio en un periódico, este no debería influir en el aspecto informativo del medio.
L.H.: ¿Cómo dividir la publicación empresarial del interés empresarial?, pues muchas veces tenemos que informar sobre empresas.
A.U.: Sí, hay que hacerlo, pues es importante, tanto como informar sobre el Gobierno. A la misma vez, hay que hacerlo de una forma responsable, y si eso quiere decir que si tenemos que escribir sobre una empresa, que ya anuncia dentro del mismo periódico, debemos hacerlo imparcialmente. Es difícil algunas veces, porque algunas empresas tienen mucho poder y pueden influir en el periódico. Lo ético es investigar sin pensar si alguien compró un anuncio o no, dentro del periódico.
L.H.: ¿Tienen los medios de comunicación responsabilidad en alimentar el miedo en la sociedad, como en Guatemala donde violencia ocupa espacios en las portadas a cada momento?
A.U.: Como periodistas, tenemos la responsabilidad de informar al público sobre lo que está pasando en la realidad. Si ocurre un suceso violento, tenemos que informar sobre este. Sin embargo, el trabajo periodístico no se debe concentrar en alimentar el miedo o el morbo. Hay una diferencia entre informar y alimentar miedo; tenemos que balancear las dos cosas, cada vez que hacemos un informe, un reportaje, u otro tipo de informativo sobre violencia, debemos realizarlo bajo los principios de la ética.
L.H.: Los lectores, como duros fiscalizadores, critican la ausencia de debate en las páginas de los medios. En el caso de Honduras el papel de los medios ha estado en la mirada mundial por no «informar» de manera parcial. ¿Qué tanto deben los medios tomar partido en un conflicto como en el del vecino país?
A.U.: Con Honduras se ejemplifica una de las reglas de la ética. Los medios están obligados a buscar opiniones alternativas. No solamente a reproducir lo que dijo el Gobierno, o un grupo civil. Es mejor decir lo que afirman los dos y posiblemente tres o cuatro grupos más, para tener una verdad más completa hay que buscar cada faceta de un asunto. No solamente lo que está pasando por un lado, o no solamente escoger los hechos recopilados en un informe, y dejarlos así. Hay que buscar todos los hechos, presentarlos todos y de esa manera, llegar a una verdad más completa.
L.H.: Buscar más fuentes
A.U.: Buscar más fuentes, cierto. Y lo posible, que no sean confidenciales, porque a menudo, cuando hay una fuente confidencial, la gente se pregunta por qué, por qué no se puede poner el nombre de un funcionario y por qué su reputación se ve afectada con esa declaración. Algunas veces hay razones que tienen sentido pero se debe explicar por qué, para que dé confianza a la gente.
L.H.: ¿Son las redes sociales fuentes confiables para los periodistas? Me refiero al desborde de información que maneja Facebook, Twitter, etcétera.
A.U.: Claro que sí, creo que es una oportunidad, a la misma vez, tenemos la responsabilidad de no solamente decir o repetir algo que se dijo en Twitter, por ejemplo, tenemos que buscar quién lo dijo, por qué lo dijo, preguntar, hacer una entrevista formal, de la misma forma como si fuese un funcionario público o un actor social.
L.H.: Las nuevas tecnologías han motivado a ciudadanos a jugar el papel de periodistas alimentando blogs, difundiendo y reproduciendo información de manera inmediata ¿dónde queda la ética periodística allí?
A.U.: El periodismo ciudadano es muy importante, en tanto que ha dado voz a personas que antes no tenían la posibilidad de expresarse. A la misma vez, creo que hay que distinguir entre el periodismo ciudadano y el profesional, y creo que lo que separa a los dos es la ética. Sin la ética se puede ser un escritor, blogger, o lo que sea, mientras que un verdadero periodista tiene que pensar en la verdad, responsabilidad, corregir los errores, minimizar el daño, no solamente escribir bien, sino hacer su trabajo de forma adecuada y presentarlo de forma ética.
L.H.: ¿Es válido llamar a eso «periodismo ciudadano»?
A.U: Creo que se le puede llamar un acto de periodismo; no necesariamente es periodismo del contexto tradicional. Digo esto, no para decir que los periodistas ciudadanos no tienen valor en la sociedad. Creo que son muy importantes pero es necesario tener, en los medios, a un grupo de periodistas profesionales que pueden hacer el trabajo con un salario, día a día, porque el periodista ciudadano no tiene los recursos ni la fuente económica para hacer una investigación completa, solo puede expresarse de un asunto que lo motiva personalmente, mientras que uno profesional puede actuar de forma imparcial, de acuerdo con un código de ética.
L.H.: En un contexto de crisis, conservar los principios éticos resultaría difícil a algunos periodistas, cuando su bolsillo está mal.
A.U.: Escogimos el periodismo como profesión. Todo el mundo sabe que a los periodistas no les pagan bien (risas). Es la realidad. No se paga nada bien. Si el dinero no es el incentivo para trabajar, la verdad tiene que serlo.
L.H.: ¿Es ético que los comunicadores accedan a «medios alternativos» para agenciarse de fondos?
A.U.: Si no presenta un conflicto de intereses, creo que sí pero es difícil, y por eso creo que es importante tener periodistas con salarios buenos, con recursos que los sostengan y que les permitan ser independiente, sin eso, el periodismo falla.
L.H.: ¿Cree que en la actualidad los medios manipulan la información y cómo esto daña la credibilidad del periodismo en general?
A.U.: Conocemos que existen situaciones, cuando los jefes de los periodistas no son éticos y nos presionan a trabajar de una forma parcializada, y ese es un gran problema en el periodismo. Cómo un periodista idealista, por ejemplo, un joven, recién terminando la universidad, va a practicar la ética periodística cuando su jefe no lo está practicando. Digo que el cambio a la visión ética es necesario desde arriba hasta abajo en la Redacción, aunque también se puede hacer desde abajo hacia arriba, empezando en el largo plazo con los estudiantes, integrando la ética a los estudios periodísticos, sobre cómo escribir correctamente.
L.H.: ¿Qué áreas del periodismo merecen más atención en el plano de la ética?
A.U.: Es importante en todas las facetas del periodismo. Es necesario en todos los aspectos, mientras que se considere al periodismo, no solo como una profesión o una fuente de ingresos, sino como un compromiso ciudadano con la verdad.