«Somos los sobrevivientes, retoños de nuestros familiares, testigos de los crímenes ocurridos, somos población maya, campesinos, población civil», repetían los parientes de los miles de muertos de las comunidades de Nebaj, Quiché, durante una caminata efectuada el pasado 8 de agosto, en esa cabecera municipal; en la cual exigieron justicia y castigo para los responsables de esas masacres, desapariciones forzadas, tierra arrasada y otros crímenes de guerra que permanecen impunes.
Agencia La Nana
La Asociación para la Justicia y Reconciliación, AJR, presentó en la cabecera municipal de Nebaj, varias mantas bordadas manualmente por familiares de las víctimas del conflicto armado interno. La intención de esta acción fue recordar a las personas asesinadas, y sobre todo, dar a conocer la historia a quienes aún desconocen el pasado, incluyendo los propios familiares de las víctimas.
Madres, esposas, hermanas, padres, hijos, hijas, tíos, abuelos y abuelas, fueron los responsables de la confección de cada fragmento de las mantas gigantes que se exhibieron durante la actividad.
En los tejidos a mano se podía leer el nombre, edad y la procedencia de los hombres, mujeres, niños, niñas y adolescentes, que fueron masacrados, torturados, secuestrados y desaparecidos entre 1980 y 1983; fechas en las que ocurrió el mayor número de masacres en el Triángulo Ixil, integrado por los municipios de Nebaj, Chajul y San Juan Cotzal, en Quiché.
El desarrollo de la actividad incluyó una caminata desde el cementerio de la localidad por la mañana, que se encaminó hasta la sede del Ministerio Público, MP, de la localidad. Luego, se retornó al parque central, donde varios sobrevivientes hablaron frente a las personas congregadas para expresar el significado de las mantas, y nuevamente reclamar justicia, para que «no se repita en el futuro la misma historia», insistían los representantes de la AJR.