Un reverendo SHí“, a los hipócritas


Todos aquell@s que en algún momento de la vida ocuparon cargos en el ejercicio del poder y que tuvieron conductas cuestionadas por su incultura, falta de educación, carácter prepotente y abusivo, acomplejados sociales con patologí­as sexuales; oportunistas de ascenso económico vertical y sobre todo, ladrones del erario nacional, que ahora se sienten parte de la élite dominante, vienen ahora a ponerse como ejemplo de buenos ciudadanos.

Fernando Mollinedo
fermo@intelnet.net.gt

La palabra SHí“ se utiliza en Guatemala como una expresión coloquial fuerte que ordena un SILENCIO OBLIGADO a quien externa opiniones o comentarios que están ajenos a la verdad; es una palabra derivada del idioma inglés SHUT UP que significa CALLARSE.

En nuestro paí­s los ex funcionarios de Gobierno que cometieron faltas y delitos; mentiras, falsas promesas, abusos de poder ante la población, antes y después de las campañas electorales; cuando terminan sus perí­odos, optan por pasar inadvertidos durante algún tiempo mientras las aguas se calman y los nuevos equipos de gobernantes se estabilizan.

Como un respiro toman el no ser perseguidos judicialmente por los actos ilegales cometidos en el ejercicio de sus funciones; ya que previamente, se aseguraron de mantener inmunidad real con la elección del aparato del Ministerio Público, Organismo Judicial, Legislativo y Ejecutivo que entrampará los posibles procesos y/o investigaciones a que sean sometidos por la comisión de actos ilí­citos.

El Congreso de la República es el organismo donde se evidencia la estructura paralela del poder, en el sentido que allí­ se realizan los «tratos» , «componendas» «alianzas» y «acuerdos» entre los jefes de bloques y/o bancadas y los ex funcionarios que les garantizarán la inmunidad permanente durante un buen tiempo mientras la sociedad practica su amnesia histórica.

Estos hipócritas, sin empacho alguno, emiten opiniones; dan consejos a la sociedad e incluso a los actuales gobernantes sobre la forma correcta de dirigir al paí­s; acciones que no pudieron hacer en el ejercicio del poder, debido a su idiosincrasia personal y los antivalores innatos descritos en el primer párrafo de este artí­culo.

En psicológica, esta circunstancia se tipifica como SUBLIMACIí“N, es decir, que pretenden dar una imagen de bondadosos, honestos, pulcros y probos, para NEGAR LAS MALAS ACCIONES REALIZADAS POR LAS QUE SE DESTACAN. La desfachatez en toda la acepción de la palabra, muestra la desvergí¼enza y descaro de presentarse como personas honradas, cuando en realidad son indignos del aprecio social.

A estos hipócritas hay que decirles ¡SHí“! Ya basta, sus comentarios, artí­culos, programas radiales y televisivos, causan NíUSEA y ASCO aparte de mostrarse tal como lo que son: hipócritas.