Un referéndum de impostura


Miembros de la oposición de Birmania protestaron por el referendo, al cual calificaron de

El partido de la opositora birmana Aung San Suu Kyi calificó hoy de «impostura» el referéndum constitucional organizado por la junta militar, mientras el personal humanitario extranjero trataba de acceder al devastado delta de Irrawaddy (suroeste).


La junta militar anunció la prórroga de la detención domiciliaria de Suu Kyi, tras apresar a quince de sus partidarios.

La junta examina cada año a finales de mayo el expediente de la detención pero hoy todaví­a no se sabí­a el perí­odo de la nueva prórroga.

Suu Kyi, de 62 años, que dirige la Liga Nacional por la Democracia (LND), ha permanecido prisionera la mayor parte de los últimos 18 años.

Unos 100 policí­as uniformados y de civil, junto a milicianos partidarios de la junta, patrullaban alrededor de la casa de la lí­der opositora y Premio Nobel de la Paz en Rangún.

Unos 30 miembros de la LND trataron de marchar desde el cuartel general del partido hacia la casa de Suu Kyi, pero las fuerzas de seguridad dispersaron la marcha y efectuaron arrestos, según testigos y miembros del partido.

«En total, quince fueron arrestados», declaró el portavoz de la LND, Nyan Win.

Esta operación policial fue realizada mientras la LND llevaba a cabo una ceremonia para recordar el aniversario de su victoria en las elecciones de 1990, que fue ignorada por la junta militar.

Los generales en el poder mantuvieron prisa a Suu Kyi y elaboraron su propia «hoja de ruta hacia la democracia», que este mes desembocó en un referéndum sobre una Constitución que según los militantes pro democráticos refuerza el control militar del paí­s.

La votación se llevó a cabo el 10 y el 24 de mayo, a pesar del paso del devastador ciclón Nargis que la noche del 2 al 3 de mayo dejó 133.600 muertos y desaparecidos, según el último balance.

El régimen sostuvo ayer que a pesar de la catástrofe, 98% de los electores votaron y más de 92% aprobaron su proyecto de Constitución.

La LND afirmó hoy que el referéndum no fue «libre ni justo, por lo que no puede «aceptar» esa «impostura».

«Las autoridades utilizaron la coerción, la intimidación, el engaño, la tergiversación y utilizaron una influencia indebida, abusando de su poder para obtener votos afirmativos (…). Por lo tanto, el resultado no es el verdadero juicio del pueblo», agrega la LND en un comunicado.

Denunció, además, «la obstinación» de los generales en organizar la consulta tras el paso del Nargis, que según la ONU dejó 2,4 millones de daminificados, mientras organizaciones humanitarias extranjeras trataban de abrirse paso hacia el devastado delta del Irrawaddy (suroeste).

Una portavoz de las Naciones Unidas en Ginebra declaró hoy que un millón de birmanos habí­an recibido ayuda internacional.

«Vamos por el buen camino», declaró la portavoz de la oficina de coordinación de asuntos humanitarios de la ONU, Elisabeth Byrs, precisando que la ayuda internacional habí­a alcanzado al 42% de los supervivientes.

Byrs subrayó que la ayuda internacional entregada por la ONU y las asociaciones extranjeras habí­a llegado principalmente a los damnificados de la región de Rangún.

En los 15 distritos más afectados por el ciclón, la ayuda internacional sólo ha podido llegar al 23% de los damnificados, indicó.

Decepcionante


La prórroga de la prisión domiciliaria a la lí­der opositora y Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi por parte de la dictadura birmana es una «declaración triste», pero no va a afectar la ayuda estadounidense a las ví­ctimas del ciclón en Birmania, dijo un portavoz estadounidense hoy.

La prórroga de la prisión a la lí­der es «una declaración triste sobre el estado de libertad polí­tica» en Birmania, dijo el portavoz del departamento de Estado Sean McCormack.

«Aunque no es una sorpresa, el régimen dejó pasar otra oportunidad para iniciar el proceso de diálogo con Aung San Suu Kyi», agregó.

Sin embargo, «tratamos de separar» la condena a Birmania de la ayuda a las ví­ctimas del ciclón, dijo.

«Seguiremos denunciando (la violación de) los derechos humanos, pero tratar de hacer lo que corresponde por el pueblo birmano es proveer ayuda humanitaria en un tiempo de extrema necesidad en Birmania», dijo McCormack.

El ciclón Nargis dejó 133 mil muertos o desaparecidos y muchos de los 2,4 millones de supervivientes necesitan alimentos, vivienda y medicamentos tres semanas después del desastre, según organismos de ONU.