Un punto más para Uribe, menos 15 para las FARC


Resultados. En el análisis internacional, el gran ganador del rescate de la ex candidata presidencial ha sido ílvaro Uribe, quien podrí­a abrirse el camino para una reelección.

Una operación militar con precisión de reloj ordenada por el presidente colombiano ílvaro Uribe arrebató esta semana a las FARC a 15 rehenes, entre ellos la colombo-francesa íngrid Betancourt y tres estadounidenses, dejando a esa guerrilla sin un preciado botí­n de presión.


El incruento operativo permitió el miércoles sacar de lo profundo de las selvas colombianas a esos rehenes que hací­an parte de un grupo de 39 que las FARC han propuesto canjear por 500 guerrilleros presos.

Tras infiltrar a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se logró engañar a Gerardo Aguilar («César»), el jefe guerrillero que tení­a bajo su responsabilidad a los 15 rehenes, según la versión de los militares.

Convencido de que debí­a llevar a los rehenes ante el nuevo lí­der de las FARC, Alfonso Cano, «César» y su segundo, alias «Gafas», accedieron a abordar con los rehenes un helicóptero de una supuesta organización humanitaria.

Una vez en su interior, fueron sometidos por los militares colombianos vestidos de paisanos.

«Saltamos de felicidad hasta el punto que pensé que el helicóptero se caerí­a», narró Betancourt al llegar a Bogotá después de pasar más de seis años secuestrada, en las que denunció como las «más denigrantes» condiciones para un ser humano.

Betancourt avaló la operación de rescate autorizada por Uribe, quien le dio todo el crédito de su éxito a las Fuerzas Militares.

La versión del gobierno sobre la operación, que Uribe y Betancourt calificaron de «impecable», fue puesta en duda por una versión radial de Suiza, que aseguró tener información de una fuente creí­ble cercana a las FARC de que «César» recibió 20 millones de dólares a cambio de entregar a los cautivos.

Betancourt, recibida este viernes en Parí­s por el presidente Nicolas Sarkozy, rechazó esa versión al señalar que la reacción de sus captores en el helicóptero no fue la de personas que recibieron una recompensa en dinero.

Mientras la ex candidata presidencial por el partido verde Oxí­geno era aplaudida en la capital francesa, los once policí­as y militares colombianos y tres estadounidenses rescatados, algunos tras 10 años de secuestro, empezaron el proceso de readaptación a la vida en libertad.

El éxito de la denominada operación «Jaque» colocó a Uribe en la cresta polí­tica con el reconocimiento de hasta sus más enconados opositores y crí­ticos del paí­s, y en el plano externo no sólo de Francia y Estados Unidos, sino de vecinos como el venezolano Hugo Chávez y del gobierno del ecuatoriano Rafael Correa.

Betancourt exhortó a esos dos mandatarios a colaborar «respetando la democracia colombiana» para conseguir la libertad de los rehenes que se quedaron en la selva, e invitó también a la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, a sumarse a ese propósito.

El torbellino de acontecimientos vividos por Betancourt desde su liberación, que atribuye a «un milagro de Dios», no le han permitido aún la reflexión sobre su futuro polí­tico, que dijo definirá en consenso con su familia.

Pero al margen de su suerte polí­tica, desde ya Bentacourt le dio un firme espaldarazo polí­tico a Uribe aplaudiendo su gestión y admitiendo la posibilidad de una segunda reelección del mandatario.

Además del capital polí­tico que a Uribe le reportó el golpe que le asestó a las FARC, a esa guerrilla se le fue de las manos el «as» que Betancourt representaba para que la comunidad internacional presionara al gobierno colombiano a aceptar la negociación del canje de rehenes bajo las condiciones de los insurgentes, según destacaron analistas y medios de prensa.

«Todos los secuestrados valen lo mismo, pero indiscutiblemente el peso polí­tico de Ingrid y su trascendencia internacional la hací­an la «joya de la corona», lo que hace que las FARC tengan ahora menos condiciones para negociar», dijo el catedrático Carlos José Herrera, especialista en resolución de conflictos.

DETALLES


Bogotá difundió ayer un video del rescate de 15 rehenes de la guerrilla de las FARC, después de que una radio suiza aseguró que el operativo fue una «puesta en escena» y que en realidad el gobierno colombiano pagó 20 millones de dólares por su entrega.

La grabación muestra cuando los rehenes suben a un helicóptero, junto con dos de sus captores, y el momento en que en pleno vuelo son enterados por los agentes encubiertos de que se trata de un rescate. La cinta no registra el instante en que los rebeldes son reducidos.

La franco-colombiana Ingrid Betancourt aparece esposada y muy molesta momentos antes de abordar la aeronave por haber sido esposada al igual que sus compañeros.

Los instantes previos a la liberación el miércoles transcurren en una zona de plantí­os de coca en el departamento de Guaviare (sureste), donde se aprecia a un grupo de rebeldes, en su mayorí­a mujeres, vestidos de camuflaje y armados con fusiles, así­ como la aeronave de color blanco.

Haciéndose pasar por periodistas, dos miembros del equipo de inteligencia del Ejército que tendió la trampa a los guerrilleros grabaron la escena.

En tierra uno de los insurgentes, Gerardo Aguilar (alias «César»), se muestra sonriente mientras declina hablar con los falsos reporteros, integrantes de una supuesta misión humanitaria internacional que cambiarí­a a los rehenes de campamento.