Un punto de vista estable y seguro de Eduardo Sac


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Un interesante contrapunto ofrecen las esculturas del quetzalteco Eduardo Sac entre las pinturas abstractas de los artistas Johannes Boekhoundt (Antillas Holandesas) y Norlan Santana (Nicaragua) que actualmente exponen en forma simultánea en la Galería de la Fundación Rozas Botrán de la zona 14.

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Por Juan B. Juárez

Y este contraste entre lo pictórico y lo escultórico, entre lo abstracto expresionista de esos pintores extranjeros y lo geométrico figurativo de la obra de Eduardo Sac confirman la teoría de Umberto Eco, según la cual las obras de arte se iluminan unas a otras y cambian sutilmente de significado de acuerdo al ambiente en que se exponen.

     Eduardo Sac viene de exponer en el Museo Carlos Mérida de Arte Moderno en donde, en un ambiente oficial y solemne, sus esculturas parecían articular un discurso más bien localista sobre la identidad cultural en medio de una crítica de la situación social y política de la Guatemala contemporánea.

 Ahora, en el ambiente arquitectónico abierto y dinámico de una galería comprometida con un público conocedor y exigente y en compañía de pinturas de gran formato y vibrantes de actualidad de esos artistas extranjeros, las obras de Sac destacan por la serenidad que emana de ellas y por su carácter más bien introspectivo, en abierto contraste con el expresionismo un poco violento de las pinturas que las rodean.

     Y en la atmósfera que crean las obras en su conjunto y en su dinámica interacción, las esculturas de Sac funcionan, para el espectador guatemalteco que se identifica con ellas, como un mirador, un punto de vista estable y seguro, una perspectiva tal vez limitada pero finalmente abierta no sólo a lo que sucede en el mundo exterior sino también para verse a sí mismo en esa situación de observador, enfrentando a lo Otro, como diría Octavio Paz. Y en ese diálogo que se abre entre lo propio y la “otredad”, la obra de Sac revela las profundidades inquietantes y abismales del ser guatemalteco.

     Es en este punto que la obra de Eduardo Sac muestra su esencia y su raigambre, que ahora en la relatividad impuesta por la presencia de lo Otro despierta en el espectador sensible no sólo sentimientos de orgullo e identidad sino también cierta conciencia de la obstinada voluntad de aislamiento, de ensimismada persistencia en lo Uno, actitudes obviamente desventajosas en el mundo abierto de la contemporaneidad.

     Las exposiciones simultáneas de Eduardo Sac, Johannes Boekhoundt y Norlan Santana permanecerán abiertas hasta el 11 de abril y pueden visitarse de lunes a sábado en horarios normales de la Galería de la Fundación Rozas Botrán: 15 Calle y 6ª Avenida, Zona 14.