Pasó, entre lluvias y enfrentamientos en 15 municipios, por las alcaldías ganadas, el proceso democrático de las elecciones generales, que fuera de los elogios que ha recibido de propios y extraños, es un proceso para meditar.
Independientemente de que se aplauda el civismo de los guatemaltecos que en un 60% acudieron a las urnas soportando el mal tiempo imperante, que es lo que hay que elogiar, no debe olvidarse el abstencionismo de casi el 41% de ciudadanos aptos para votar, que sigue siendo preocupante y que ha marcado la constante de los últimos años y el cual se incrementará en la segunda vuelta, cuando el interés decrece, al no existir candidatos a diputados y alcaldes, ya que sobre todo, estos últimos, son los que generan o simpatía o antipatía local que se traduce, incluso, en desórdenes públicos.
Este abstencionismo es producto, entre otras cosas, de la poca credibilidad en el sistema de partidos y la falta de liderazgos reales y efectivos, ya que si bien el mal tiempo contribuyó a esa inasistencia, en otros años, cuando el sol ha brillado, igual o peor ha sido este fenómeno.
Claro que hay cosas positivas en esta nueva etapa en el proceso democrático nacional, como lo es la transparencia con que se realizaron los comicios, sin que los resultados, al menos, en los candidatos presidenciales haya dado sorpresas. ílvaro Colom y Otto Pérez irán a la segunda vuelta.
Sobre ese tema, leo y escucho que «empiezan a buscarse alianzas partidarias». Craso error. En Guatemala no existe disciplina partidaria, con excepción, quizás, del FRG. Los demás, cada quien tira por su lado, según lo que me dice la experiencia. Aquí, la mejor estrategia es conquistar al elector, «caerle bien», que de las ofertas, ya son cartón cantado.
Muchas alianzas con partidos que «no son bien vistos», en lugar de traer votos, va a traer antipatías. Debe tenerse mucho cuidado en el tema. Ya los estrategas sabrán cómo se cuecen habas en este país, que no es siempre de la manera tradicional, sino debe agregársele un poco de ingenio y de ser posible, condimentos nuevos y atractivos.
Hablando de cosas más puntuales del proceso del domingo, hay algo que amerita mencionarse: el caso Menchú y Ríos Montt. Mientras la primera sufrió un descalabro, incluso en su propio terruño pese a ser representante de la etnia indígena, premio Nobel de la Paz, con mas de 20 doctorados honorarios y amiga de altos jerarcas europeos particularmente y latinoamericanos: el general Ríos Montt, a quien muchos han acusado de «genocida» de pueblos indígenas, llega como diputado del Congreso y por supuesto, continúa como líder de su partido y su bancada. Son cosas que solamente aquí se pueden dar. Por lo demás le decimos adiós a la DC y a Vinicio, padre e hijo, quienes se quedaron chiflando en la loma.
NOTA EXPLICATIVA. Lamentablemente he sido sometido a dos cirugías de la columna que me tienen aún, no sólo convaleciente, sino adolorido, por lo que mis columnas (dos) han sido irregulares, pero aunque me duele estar sentado y escribir, a´i la vamos pasando y espero reingresar al mundo de los vivos.