La mayoría de los latinoamericanos, incluyendo a los guatemaltecos, están bajo el influjo de informaciones y opiniones generadas y difundidas por agencias internacionales de inclinación neoliberal, cuando no decididamente al servicio de intereses de la ultraderecha, de suerte que generalmente sólo se enteran de los acontecimientos de trascendencia desde una sesgada perspectiva.
Gracias a la modernización cibernética las circunstancias han variado para los que tienen servicio de Internet y porque están en capacidad de conocer los sucesos desde otras ópticas que no son las tradicionales, como el caso del fallecimiento del presidente venezolano Hugo Chávez y sus antecedentes, sobre todo la proyección de su personalidad y su actuación al frente de los destinos de su país, sin caer, tampoco, bajo la influencia de sus panegiristas, que pecan de parciales, como sus antagónicos.
Traigo a cuento lo anterior a propósito de lo informado por la agencia independiente de noticias IPS, que no publica los medios impresos de Guatemala, en torno a la actuación del desaparecido gobernante sudamericano.
Un despacho fechado anteayer por esa agencia en Caracas puntualiza, bajo el acápite “Lucha social e integración”, que “Como legado de Chávez en Venezuela queda el haber colocado el tema de la pobreza en el centro de la vida social y política; haber conducido a la izquierda al gobierno al cabo de casi un siglo de intereses frustrados; una cierta desacralización del poder, y el fortalecimiento de grupos y comunidades que durante décadas estuvieron en la exclusión o al borde de ella”.
Añade que “En la región, Chávez deja un discurso y un tejido de relaciones que apuestan por la integración política antes que económica según su concepción, y el apoyo a gobiernos amigos con base en al recurso petrolero”. Así, separó a Venezuela de la Comunidad Andina (Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú) y la condujo al Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay); creó Petrocaribe para auxiliar con petróleo a los países de la región; impulsó la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) y la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe; el Banco del Sur, y una incipiente moneda regional, el sucre.
En torno a política venezolana, la agencia IPS recuerda que Chávez fundó el Movimiento V República (MVR), que avanzó mientras se desmadejaban los partidos tradicionales en el poder desde 1959, y ganó las elecciones presidenciales del 6 de diciembre de 1998, con el 56% de los votos. En otras 15 instancias electorales transparentes, hasta 2012 ese porcentaje de adhesión a la causa de Chávez se ha sostenido como promedio. “Los sectores más pobres de la población han sido siempre su principal soporte”, subraya.
A las razones económicas, sociales y culturales que explican ese respaldo, “la esperanza de justicia que habita siempre en lo profundo del alma de los pobres”, citando al líder socialista Teodoro Petkoff, se unió el carisma de Chávez, cuyos rasgos se identificaron con el venezolano mestizo e informal, su verbo agitador y voz de mando, con un discurso a ratos con algo de predicador religioso y repleto de menciones a Bolívar y a las luchas independentista y agrarista del siglo XIX.
Con innata naturalidad ante el micrófono y las cámaras, desde que llegó al gobierno subyugó a la población venezolana, especialmente a las clases populares, que reciben beneficios por medio de programas de alimentación, salud, alfabetización, educación y ayudas financieras directas a los sectores más pobres.
La primera gran incógnita que deja es si su liderazgo y el apoyo popular del que gozó por 20 años, 14 de ellos en el gobierno, se trasladará a sus herederos políticos.
(El entristecido Romualdo Tishudo cita a la cantante norteamericana Joan Baz: -No puedes escoger cuándo y cómo vas a morir; sólo puedes decidir cómo vivir ahora).