UN PRESIDENTE NEGRO PARA LOS GRINGOS


Es probable que Barack Obama sea el próximo Presidente de la nación económicamente más poderosa del mundo, que ahora precisa de un alguien que la lleve por derroteros más humanos.

Dr. Carlos Pérez Avendaño
drcperez@lahora.com.gt

Cuando ya hace más de tres siglos, los primeros inmigrantes que pisaron tierra norteamericana eran, en su gran mayorí­a WASP (White Anglo Saxon Protestant). Esa caracterí­stica fue la representativa de los gringos de hasta no hace muchos años, hasta cuando la inmigración de otras razas y religiones principió a ejercer sus influencias.

Es así­ que cuando se hablaba de un gringo, uno se imaginaba a un blanco, anglosajón y protestante. John F. Kennedy rompió con la tradición protestante y fue el primer Presidente que no lo era, y ahora, con Barack Obama, se romperá con la caracterí­stica anglosajona del WASP.

Indudablemente hay todaví­a muchí­simos gringos que resienten esa idea y que son fieles creyentes del poder blanco (White Power) y que, llevados a un extremo fanático son representados por el Ku Klux Klan de los estados del Sur estadounidense y que es una sociedad secreta, organizada para promocionar la supremací­a blanca. Esa secta fanática nació en Georgia después de la guerra civil que fue en donde la esclavitud sentó sus reales.

Cuando durante 1956 con la Lila, mi mujer, y nuestros tres hijos viví­amos en Nashville, Tennessee, y yo estudiaba en la Universidad de Vanderbilt todaví­a estaba vigente una discriminación hiriente en contra del negro.

En los buses a los negros los sentaban en los asientos traseros, en restaurantes y lugares públicos habí­a baños separados para la gente de color, y en los parques los juegos infantiles para los blancos no podí­an ser utilizados por los negritos. Era algo desagradablemente impresionante.

No hace muchos años atendí­ en la Emergencia de nuestro hospital a un adolescente norteamericano a quién habí­a que hacerle un procedimiento algo doloroso, y a quién su padre, para darle valor, le repetí­a «remember the white power» lo que me hizo notar la todaví­a presente creencia en la diferencia entre blancos y negros, creencia en la que todaví­a creen algunos gringos. Sin embargo, por allí­ anda vigente y en nuestros actuales momentos, es asumida y vivida por algunos de esos WASP, especialmente sureños que no pueden aceptar que un negro pueda llegar a ser su Presidente.

Fue algún fundamentalista del Ku Klux Klan quién asesinó al pastor negro Martin Luther King quien, al estilo de Ghandi, luchó pací­fica y tesoneramente en contra de la discriminación.

Por ello es que con la Lila platicamos, con temo, de una temida probabilidad de que algún fanático fundamentalista atente un dí­a de éstos en contra de la vida de Barack Obama.

Al escribir esta columna me asalta la idea de estar presagiando algo que ojalá no llegue a ocurrir. Y no es que piense que con ello esté yo sugiriendo malas ideas a gentes que no las tienen, por el contrario, creo que esta desafortunada idea ya ronda en las mentes de más de algunos fanáticos fundamentalistas del Klan.

Los partidarios de Obama están ya, a no dudar, muy conscientes de esa posibilidad y ya habrán tomado las medidas de seguridad correspondientes. Sin embargo, cuando se unen las fuerzas del mal así­ como se unieron en contra de John y su hermano Robert Kennedy y que acabaron con sus vidas, es que uno piensa que solamente es efectiva la protección de Dios.

Ojalá que Barack Obama gane la Presidencia y que el Señor le conceda larga vida.